Baloncesto

“Cada vez más niños y niñas nos piden fotos tras los partidos”, el baloncesto femenino se une para dar el siguiente paso

La mesa redonda impulsada por la Fundación Bilbao Basket junto a la Diputación Foral de Bizkaia reúne a referentes del sector para analizar los retos estructurales del deporte femenino

“Cada vez más niños y niñas nos piden fotos tras los partidos”, el baloncesto femenino se une para dar el siguiente paso

El baloncesto femenino atraviesa un momento de crecimiento que ya no solo se mide en resultados o participación, sino también en la necesidad de consolidar un modelo sostenible a largo plazo. Bajo este contexto, el encuentro celebrado en el Polideportivo de Artxanda dentro del proyecto BBLAB reunió a entrenadoras, directivas, exjugadoras y jugadoras en activo para reflexionar sobre el presente y, sobre todo, sobre el futuro del sector.

Profesionalizar para garantizar continuidad

Uno de los ejes principales del debate giró en torno a la necesidad de seguir avanzando en la profesionalización del baloncesto femenino. La presidenta del Bilbao Basket, Isabel Iturbe, subrayó que el reto no es únicamente crecer, sino hacerlo con estructuras sólidas que permitan estabilidad en el tiempo.

En ese sentido, defendió que el objetivo pasa por “seguir avanzando para profesionalizar este sector y generar ese arraigo tan importante que permita continuidad”, insistiendo en que solo así podrá consolidarse como una industria sostenible y no como un fenómeno puntual.

El papel clave del apoyo institucional

Desde la perspectiva institucional, la diputada Teresa Laespada puso en valor el camino recorrido hasta ahora, destacando que se están dando pasos firmes para que el deporte femenino tenga la relevancia que merece.

Medidas como la equiparación de premios económicos son, en su opinión, señales claras de cambio, aunque también dejó claro que aún queda recorrido por delante, señalando que será necesario “seguir empujando para lograr más patrocinadores y más apoyo” que permitan consolidar este avance.

Visibilidad, igualdad y referentes

Las protagonistas del baloncesto femenino coincidieron en que el crecimiento del deporte no solo pasa por el rendimiento competitivo, sino por garantizar unas condiciones estructurales que permitan consolidar carreras profesionales. En ese sentido, la exjugadora de Lointek Gernika, Juana Molina, puso el foco en una reivindicación histórica: “Seguramente lo más importante es tener las condiciones equiparables de un deportista profesional, sea chico o chica”, recordando que muchas de las facilidades que han impulsado el crecimiento del baloncesto masculino “no se nos han puesto a nosotras”.

Desde el banquillo, la entrenadora del IDK Euskotren, Azu Muguruza, añadió que el siguiente salto pasa inevitablemente por aumentar la exposición mediática y social del deporte. “La visibilidad es clave, atraer a más gente a los campos y, a partir de ahí, generar los apoyos necesarios para que la liga pueda seguir creciendo al nivel actual”, explicó, señalando que el respaldo del público y de los patrocinadores será determinante en esta nueva fase.

Ese cambio empieza a percibirse también desde dentro de la pista. La jugadora Itziar Ariztimuño destacó cómo el impacto social del baloncesto femenino comienza a hacerse visible en las nuevas generaciones: “Lo noto cuando al acabar los partidos los niños y las niñas nos piden fotos o hacen trabajos sobre nosotras”. Un síntoma de que el deporte avanza no solo en estructura, sino también en referentes, consolidando un modelo que aspira a ser cada vez más igualitario, reconocible y sostenible.