De recorrer el mercado de Marbella junto a su padre a cocinar en casa de Julio Iglesias: el chef Dani García confiesa que su trabajo es "más probar que cocinar"
El cocinero andaluz, tres estrellas Michelin, presenta su último libro y cuenta en SER Runner cómo es su relación con la comida y el deporte
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De recorrer el mercado de Marbella junto a su padre a cocinar en casa de Julio Iglesias: el chef Dani García confiesa que su trabajo es "más probar que cocinar"
Bilbao
Es uno de los rostros más conocidos de la gastronomía española. Tres estrellas Michelin avalan la trayectoria de Dani García entre fogones, pero el cocinero andaluz asegura que "cuando llega a casa, no cocino como en un Tres estrellas Michelin; tengo los mismos problemas y las mismas cosas que todo el mundo: una inducción, una nevera, una alacena... Ni tengo un almacén ni 20 tíos para ayudarme a cocinar. Estoy solo ante el peligro".
El cocinero visita SER Runner esta semana para presentar su último libro, 'Cocina en casa como Dani'. De esa idea de quien cocina para su familia, sus amigos o para sí mismo parte la idea de esta obra: "Me gusta mucho cocinar en casa, y de ahí parte un poco el libro. No tanto del Dani profesional, del que sí cojo algunos trucos, como del de casa, que hace cosas que podría hacer cualquiera".

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Alta cocina y deporte, ¿son compatibles?
Pero Dani también nos visita porque tiene una vertiente deportiva: fútbol -en pasado-, golf, pádel y gimnasio. "A runner no llego, pero de pequeño era un fideo y corría mucho, aunque siempre detrás de una pelota", comienza relatando. "Luego, mi vida profesional me llevo por otros caminos. El poder de sacrificio que tiene que hacer un cocinero para no probar y no picar comida es enorme", sostiene.
Es más, afirma que "a día de hoy, con tantos restaurantes por todo el mundo, mi trabajo es más probar que cocinar". Por poner un ejemplo, el año pasado pasó fuera de su casa un total de siete meses. Y, claro, en destinos de los más variopintos. "En Estados Unidos se come mucho mejor de lo que la gente piensa. A mí, por ejemplo, me gusta Los Ángeles, que tiene unos mercados impresionantes. Lo que pasa es que allí, cuando quieres gastar poco, acabas siempre en el fast food", dice.
En lo que sí lleva ventaja, sostiene, a muchos, es en que "nunca he bebido alcohol ni he fumado". Por lo demás, su vida deportiva podría definirse como dientes de sierra: "Durante mi vida he tenido retos, momentos en los que he bajado y subido peso y he hecho deporte. Ahora mismo no estoy en el mejor momento, pero tampoco en el peor".
Mucho golf y rutina en el gimnasio
Entre sus rutinas están, sobre todo, los entrenamientos de fuerza y el golf. Defiende esta última práctica contra quienes sostienen su escaso desgaste físico: "Ahora lo que más hago es fuerza y golf, que mucha gente dice que no es un deporte, pero se equivoca. Cuando lo haces andando se queman muchas calorías".
Entre su clientela, obviamente, hay muchos deportistas profesionales. ¿Suelen mirar el plato de forma analítica, tratando de contar las calorías que están metiéndose en el cuerpo? "Uno de mis mejores amigos es el polémico Marcos Llorente. Yo juego con él mucho a golf y con él he aprendido mucho. Marcos come mucho. Para nosotros es sagrado jugar a golf y luego comer. Es verdad que intentamos comer mucha proteína, pero si estamos en invierno y nos tenemos que meter unas fabes, lo hacemos", nos cuenta.

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Su amistad con Marcos Llorente
El propio Dani le ponía de inicio el apelativo de 'polémico' al futbolista del Atlético de Madrid, que ha mostrado abiertamente opiniones cuando menos cuestionables como que las estelas que dejan los aviones no son vapor de agua sino sustancias químicas que buscan manipular el clima. O hábitos tan peligrosos como el de tomar el sol sin protección para la piel.
También es popular su uso de gafas con cristales de colores para filtrar la luz cuando se encuentra en interiores: amarillas por el día, rojas por la noche. En esto último, Dani secunda al futbolista: "Con Marcos he aprendido mucho. Mi casa, ahora mismo, por la noche es toda de color rojo, al 100%. Yo he vivido estresado durante mucho tiempo, he estado años tomando melatonina para intentar dormir; y ahora ya no la tomo".
Donde todo empezó
Su libro está dividido en apartados dedicados a cada una de las comidas del día. También otro especial para el postre y un último sobre salsas. Comentamos con él la receta polémica por antonomasia: la tortilla de patatas, ¿con o sin cebolla? "Una buena tortilla solo lleva patata, huevo y aceite de olvida. Ahí es donde demuestras que eres buen cocinero. Una cebolla pochada, como unos pimientos o una chistorra, te puede arreglar una tortilla regular", afirma contundente.
Recuerda precisamente esa cocina de casa que fue su primera inspiración: "Para mí era imposible no ser cocinero. En mi casa, de lunes a viernes cocinaban mi madre y mi abuela y el fin de semana, mi padre. Él era un adicto a la cocina. El sábado me levantaba pronto y me llevaba al mercado a comprar en Marbella, que entonces era un pueblo de pescadores. De allí nos traíamos a casa lo que nadie compraba, como las huevas de jibia. También íbamos a recoger espárragos o caracoles".

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Una receta improvisada
Para despedir la charla, le ponemos un reto al chef: ¿qué cocinaría él si llegara a casa de viaje un domingo por la noche y en la nevera no hubiera apenas nada? Lo primero, nos advierte de que "podría llegar a casa y no tener nada en la nevera, pero ojo con el mundo de las latas. Un cocinero es siempre previsor".
Y de entre todos los productos que nunca faltan en su cocina nos destaca uno: "Yo siempre tengo en casa ventresca de atún. Puedo hacer una tortilla, una ensalada de tomate..." Precisamente hablando de atún recuerda una curiosa anécdota vivida con el cantante Julio Iglesias: "Iba a su casa de vez en cuando iba a cocinar, y cada noche me pedía atún. Siempre cena una lata de atún".

Verónica Gómez
Periodista de la SER desde 2009, cuando comencé mis prácticas en Radio Pamplona. Tras pasar por las...




