Javier Del Pino: "Informarse es casi un acto de guerra"
Con Toñi Fernández, Ana Fuentes, Mikel Ayestarán, Rafa Panadero, Arturo Valls, Ignatius Farray, Mauro Entrialgo, Virginia Riezu y Pere Aznar

Javier del Pino o llanear en periodismo
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Vitoria-Gasteiz
Javier Del Pino, (Madrid, 1.964), director de 'A vivir que son dos días', ha atendido en este episodio desde Washington a los micrófonos de 'SER Ciclista', para repasar una trayectoria que comenzó pedaleando en los descampados de Usera y ha alcanzado metas como la corresponsalía de Washington o la conducción del programa más escuchado de la radio española las mañanas de los fines de semana, "A Vivir que son dos días".
Para empezar, y en respuesta a la pregunta tradicional del podcast, Del Pino analiza sus caídas profesionales, la complicidad de su equipo y su firme rechazo a compartir pedaladas con quienes han convertido el periodismo y la política en un terreno inhóspito.
La caída del ridículo y el aprendizaje en el descampado
Para nuestro invitado, la mayor caída en bicicleta,-y en la vida-, no tiene que ver necesariamente con el aterrizaje en el suelo, sino con la pérdida de la dignidad ante los demás. "Mis peores caídas son cuando se hace el ridículo", afirma, asegurando que es un sentimiento imposible de esconder y que intentar ocultarlo solo añade una capa extra de "indignidad" al momento. Aunque admite que se aprende de los errores, reconoce que su espíritu provocador le lleva a veces a caer intencionadamente en los mismos lugares, jugando con el riesgo como parte de su oficio.
Esta resistencia al dolor se forjó en su infancia en Usera (Madrid). Su "pueblo" no era una localidad rural, sino el descampado, un espacio de aprendizaje donde convivían los juegos infantiles con la realidad de la heroína y los peligros de la calle, "un lugar maravilloso e inhóspito en otros aspectos", reconoce.
Aquellas primeras vivencias en Madrid marcaron su identidad, pero ahora se confiesa en una dicotomía ambivalente: tras quince años en Estados Unidos, ya no reconoce su lugar de origen como propio.
El agotamiento en el pelotón y el "exilio" necesario
Antes de cruzar el Atlántico, Del Pino vivió una experiencia profesional que define como un "hecho fundacional", su etapa en 'Hora 25' bajo la dirección de Carlos Llamas.

Carlos Llamas

Carlos Llamas
La periodista Toñi Fernández, recuerda aquellos inicios donde era su jefe junto a Carlos Llamas. "El espíritu sarcástico de Carlos lo llevo en las venas... lo pasábamos fantástico", recuerda el conductor de "A Vivir"..
Rememora aquella época con nostalgia por la "complicidad" del equipo, pero también con el agotamiento de haber vivido en primera línea el acoso político del gobierno de Aznar contra el Grupo PRISA. "Aquello me agotó mucho... o me marchaba y hacía lo que me apetecía o me buscaba otra profesión", confiesa sobre el momento en que decidió que el periodismo de trinchera no era el lugar donde quería trabajar.
Washington se convirtió entonces en su "gran montaña" , "haber sido corresponsal es lo que más me define" afirma. Fue una etapa de quince años donde disfrutó de la libertad de ser el único par de ojos para sus oyentes en una era previa a la inmediatez de las Redes Sociales. Su posición le permitía observar la realidad desde el arcén o la cuneta, manteniendo una mirada escéptica y fresca que teme perder si se deja llevar por la corriente de la actualidad española.
Ana Fuentes, periodista de "El País", corresponsal en su momento de la SER en China y en otros puntos del planeta, le pregunta por su puerto "más complicado", y el de Usera lo tiene claro, "marcharte de España es difícil...pero no es nada comparado a la altura del otro puerto, volver... pones fin a una etapa, y eso es muy complicado".
Un equipo sin jerarquías y el recuerdo de Ramón Lobo
Un invitado, que ha pasado por el podcast, el corresponsal de guerra vasco Mikel Ayestarán, le pide que haga una categorización de los participantes en su programa y tiene un recuerdo para Ramón Lobo. En su respuesta, Javier rechaza las categorías clásicas. En su programa no hay escaladores, sprinters ni gregarios definidos; defiende un modelo donde "todo el mundo escala, todo el mundo corre, todo el mundo ayuda" en un engranaje colectivo que busca la perfección técnica y narrativa... es un trabajo en equipo como ninguno".
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En el equipo, la sombra de Ramón Lobo sigue siendo estando presente. Del Pino recuerda con emoción la "mala baba" necesaria de Lobo, un periodista que siempre se acercaba al abismo y que recordaba al pelotón la importancia de estar en la piel del oprimido y del perdedor, lejos de los grandes líderes.

Ramón Lobo. / Radio Elche Cadena SER

Ramón Lobo. / Radio Elche Cadena SER
Para el director de "A vivir...", esa es la verdadera esencia del oficio: una conversación en marcha con los oyentes que se retoma cada fin de semana en un ambiente de "refugio" y sosiego frente al ruido exterior. Y cree que "el formato juega a mi favor, nos colamos en las casas el fin de semana... un momento a favor de obra... pero nada como ser corresponsal... significa que tienes el jefe a 6.000 kms y nadie a quien mandar".

Javier del Pino y la astrofísica Begoña Vila en un centro de la NASA en Washington DC

Javier del Pino y la astrofísica Begoña Vila en un centro de la NASA en Washington DC
Recuerda también el caso de dopaje de Armstrong, porque entró en "El Larguero", una de las pocas veces que lo hizo, junto a la muerte de Kobe Bryant o el divorcio de Tiger Woods. Y, por supuesto, no puede faltar el análisis de un personaje que conoce desde hace muchos años como Donald Trump.
Muy aficionado a la música, el periodista de la SER Rafa Panadero, ahora en "La Ventana", le pregunta por qué avituallamiento elegiría para una prueba ciclista, "una ración de paella de Arturo Valls, un pincho de tortilla de Leiva, o unos torreznos de un local hostelero de Usera". Del Pino contesta reflexivo que "la paella de Arturo Valls es risa, amigos, diversión... la tortilla de Leiva está buenísima y él es un tipo encantador, y no puedo renunciar a Usera, tengo dos o tres sitios a los que no puedo renunciar".
Precisamente Arturo Valls le pide que recuerde una paella en Mallorca. "No le he visto nunca enfadado, aunque encontraría un chiste... las paellas de Arturo está muy ricas..."responde. "En una ocasión se le olvidó traer su arroz "Socarrón", indagó dónde se vendía y mandó un taxista a comprar varios paquetes... hay un vídeo demostrando que es Arturo Valls a un taxista".
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El cómico Ignatius Farray, le pregunta "hasta qué punto el género de la entrevista es algo inventado para hacer que la otra persona "desembuche" por la atención que se le presta". Y Del Pino responde, "el género de la entrevista es inagotable... pero cada vez hay menos espacio para las entrevistas más tranquilas... las hay en las que el entrevistador no está escuchando y en ocasiones el entrevistador se siente más listo que el entrevistado y demuestra su sabiduría con agresividad". Y afirma que "Ignatius es un personaje, le tengo un cariño enorme... su nivel de comedia es estratosférico".
Nuestro protagonista formó dúo durante 14 años con Javier Cansado en La Ventana de Gemma Nierga, "es otro de los hechos fundacionales en mi historia... de Gemma fue la idea de juntar a un periodista y un cómico... redefinió mi carrera, se creó un personaje y ese personaje era yo. Aquella época fue muy bonita".
Mauro Entrialgo, humorista y viñetista que participa en el programa, le pregunta qué premios ha recibido. "Sólo recuerdo uno", afirma, "mi padre era de Haro (La Rioja), y nos llevaba a las fiestas de La Vega, en Septiembre y en una competición de natación quedé segundo, y me dieron una medalla de plata".
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La humorista navarra Virginia Riezu, le pregunta que si fuera ciclista se parecería más a Induráin o a Lale Cubino. "En el fondo igual yo sería Arsmtrong porque caigo mucho en las tentaciones, y no se si me doparía para tener más audiencia" concluye, irónico.
Otro integrante de la tertulia de humoristas, Pere Aznar le pregunta con sorna qué placer le produce que alguno de ellos haga una broma por la que pueda reconvenirles. "Es un juego muy divertido, siempre defenderé que cuanto más se pasen, mejor...", puntualiza el madrileño.
El tándem: "No iría con ningún fascista"
Como es habitual el invitado debe elegir con quién compartiría un viaje en tándem y a quién dejaría definitivamente en el camino. La lista de exclusiones de Del Pino es larga y está marcada por sus principios éticos. "No iría en tándem con gente aburrida, ni con jefes que solo quieren agradar a sus superiores, con ningún pelota", sentencia con claridad. Sin embargo, su rechazo más profundo es ideológico: "No iría con ningún fascista, ni con esos que no saben que lo son", asegura. Tampoco hay sitio en su bicicleta doble para políticos que den "la turra".
La radio como refugio frente a la "basura" de las Redes
Del Pino concluye su reflexión defendiendo la radio convencional como un espacio de "paz informativa". "Cada vez hay más gente que está picando el anzuelo y cree estar informada porque se informa en Redes Sociales". Critica con dureza el periodismo de "bilis" y el edadismo que impera en los medios, poniendo como ejemplo el reciente despido de Juan Pedro Quiñonero del diario ABC tras 43 años de servicio por negarse a suavizar términos como "extrema derecha". Para Del Pino, que el periódico publicara un editorial contra él tras entrevistar a Quiñonero es una "muesca en la culata" de la que se siente orgulloso.
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En un mundo donde el algoritmo intenta fabricar realidades únicas, Javier Del Pino se mantiene firme, convencido de que "la manera en que elegimos informarnos nos define como personas... informarse es un ejercicio terrorífico al que uno tiene que enfrentarse cada mañana y cuesta mucho. Los periodistas hemos llevado al país a ese lugar".
Y concluye de nuevo Rafa Panadero, preguntándole quién le apoyó en sus comienzos, lo que le hace confesar que "hay mucha gente a la que yo debo este cúmulo de casualidades que ha culminado conmigo haciendo esto". Y se despide con una última confesión, " a mi en todo este tiempo nunca nadie en el Grupo Prisa me ha dicho lo que tengo que decir, y eso es una maravilla en una carrera tan larga".
'SER Ciclista', es el podcast de la Cadena SER dedicado a las dos ruedas, dirigido y presentado por Nerea Sáenz de Lafuente.

Nerea Sáenz de Lafuente
Técnico de sonido, locutora de musicales, producción publicitaria, banco de Voces, conductora, editora...




