Robots con alma de explorador toman la Universidad de Deusto en San Sebastián este sábado
170 escolares participan en la final de la FIRST LEGO League Euskadi diseñando robots y soluciones arqueológicas con ilusión, nervios y muchas ganas de disfrutar

170 escolares participan en la final de la FIRST LEGO League Euskadi diseñando robots y soluciones arqueológicas
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
San Sebastián
Donostia se prepara para excavar… pero no precisamente con pala y brocha. Este sábado, la Universidad de Deusto acoge la gran final de la FIRST LEGO League Euskadi, una cita que mezcla ciencia, creatividad, trabajo en equipo y piezas de LEGO a partes iguales.
En total, 170 equipos participan este año, 40 de ellos en la sede donostiarra. Niños y niñas de entre 6 y 16 años llevan desde octubre trabajando en sus proyectos con un objetivo claro: demostrar que la tecnología también puede ayudar a desenterrar el pasado.
Porque la temática de esta edición, "Unearthed", gira en torno a la arqueología y a los retos de quienes investigan lo que permanece oculto bajo nuestros pies.
Sembrar hoy para recoger mañana
Para Jon Ojanguren, manager del evento, la FIRST LEGO League es mucho más que una competición. “Es un programa educativo para fomentar vocaciones STEM entre los más pequeños y, en particular, entre las niñas”, explica.
Aunque hay trofeos -doce en total y dos con pase a la final estatal- el verdadero objetivo va más allá del podio. “Nosotros sembramos. Hablamos de niños y niñas de 6 a 16 años. Los resultados los veremos a largo plazo. Queremos que se queden con la sensación de que las vocaciones científicas también son para ellos y para ellas.”
En la categoría Challenge (10 a 16 años), los equipos no solo construyen y programan un robot que debe superar misiones en un tablero. También tienen que identificar un problema real relacionado con la arqueología y diseñar una solución innovadora. “Tienen que ponerse en la piel de un arqueólogo, detectar dificultades reales y plantear mejoras. Luego vienen aquí y lo defienden ante un jurado. Y ahí es donde a veces llegan las sorpresas. A veces el robot no sale como esperaban, pero cómo lo cuentan, cómo han superado los imprevistos… eso es lo verdaderamente brillante" explica Ojanguren.
Competir… pero sobre todo disfrutar
Desde el colegio Flemin Amasa de Villabona llevan entre seis y siete años participando. Este año compiten en las dos categorías: Explore (6 a 9 años) y Challenge. Su director, Jesús María Quesada, lo tiene claro: “Más que nervios, tenemos ganas de que llegue el día. Vamos a disfrutar y a que los niños disfruten.”
El trabajo empezó en octubre. Por un lado, el proyecto científico; por otro, la programación del robot y el juego en el tablero.
¿Van a ganar? Quesada sonríe incluso antes de responder: “Nosotros no vamos preparados para competir. Vamos preparados para pasarlo bien.” Eso sí, reconoce que la experiencia tiene un valor enorme. “Se enfrentan a un jurado que no conocen. Tienen que defender su trabajo ante personas desconocidas. Eso es un reto personal muy enriquecedor. Antes o después, en la vida se encontrarán con situaciones así” recalca
Y aunque el objetivo no sea levantar el trofeo, cada año suelen volver con algún reconocimiento, especialmente en categorías de los más jóvenes.
STEM, ilusión y acción desde las 7 de la mañana
La jornada empezará temprano. A las 7:00 se abren las puertas y a las 8:30 los equipos ya estarán registrándose para comenzar el “guirigay”, como lo define Ojanguren entre risas.
El evento es abierto al público, así que familias, curiosos y amantes de la tecnología podrán acercarse a ver cómo se mezclan arqueología y robótica en manos de futuras ingenieras, programadores y científicas.
En palabras del propio Ojanguren, si hubiera que definir la FIRST LEGO League en tres palabras serían: “STEM, ilusión… y unas décimas de acción.”
Este sábado, bajo tierra no solo habrá restos del pasado. También habrá futuro. Y vendrá armado con sensores, motores y muchísima imaginación.




