Incertidumbre en la comunidad iraní vasca ante la ofensiva militar para derrocar al Gobierno de los ayatolás
La comunidad iraní residente en el País Vasco sigue con extrema cautela el inicio del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Teherán, una operación que busca forzar un cambio de régimen tras décadas de República Islámica. Shima Poorsadeghi, ciudadana iraní afincada en Bilbao, relata en la Cadena SER el aislamiento total de sus familiares debido al corte de internet y telefonía.

Shima Poorsadeghi, iraní afincada en Euskadi: "Muchas de nosotras queremos volver a un Irán con libertad"
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El ataque masivo lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha tenido un impacto inmediato en la comunidad residente en Euskadi, que ha visto cómo los canales de comunicación con sus familias se cortaban de forma abrupta. Shima Poorsadeghi, ciudadana iraní afincada en Bilbao desde hace más de diez años, explica en Cadena SER Euskadi que, "aunque la tensión geopolítica hacía prever un conflicto", el inicio de los bombardeos se ha producido en un momento de especial desconcierto. "No lo esperábamos para hoy porque hace dos o tres días hablaban para llegar a un acuerdo", relata Poorsadeghi, quien ha recibido los primeros avisos de madrugada a través de sus grupos de amistades en la capital iraní antes de que el país quedara sumido en un apagón digital y telefónico.
Incomunicación y cautela ante la intervención extranjera
La preocupación principal de los iraníes en Euskadi se centra ahora en la seguridad de sus allegados ante la imposibilidad de recibir noticias directas de las zonas afectadas. Tras una breve llamada de su hermano en la que le advertía de que "seguramente van a cortar todo", el silencio se ha impuesto en las vías de contacto habituales. Poorsadeghi señala que, si bien "existe un sector de la población que desea un cambio profundo en el modelo de gobierno", la intervención de potencias extranjeras genera opiniones divididas y mucha incertidumbre. "Hay mucha gente dentro de Irán que prefiere que no entren otros países de fuera en la situación que tenemos entre nosotros y el gobierno", explica, subrayando que se trata de una "situación muy complicada" donde el temor al caos civil convive con el rechazo a las autoridades actuales.
Un sistema político en el punto de mira
El análisis de la diáspora pone el foco en el agotamiento de un modelo de gestión que, según denuncian residentes como Poorsadeghi, ha priorizado la ideología sobre el bienestar de la ciudadanía. "El gobierno se preocupa más por el Islam y por los países de alrededor que por su propia gente", afirma la ciudadana iraní, quien critica que se haya "limitado mucho la libertad para las mujeres y los jóvenes" mientras se destinaban ingentes recursos económicos al armamentismo. Sin embargo, advierte de que la solución no pasa necesariamente por fórmulas del pasado como la monarquía, ya que "mucha gente no quiere que vuelva un rey", aunque se acepte a ciertas figuras del exilio como mediadores para que, en un futuro, "la gente dentro de Irán pueda elegir el modelo que quiera".
El impacto emocional de la distancia y el conflicto
A pesar de que su vida está asentada en Euskadi, la posibilidad de un Irán con libertades civiles sigue siendo un deseo latente para muchos exiliados, aunque la vía bélica actual genere una lógica inquietud por las consecuencias humanitarias. La mirada está puesta en la duración de esta ofensiva y en el riesgo de que la escalada alcance niveles imprevisibles. "Espero que no se llegue a utilizar nada nuclear, ni en Irán ni en ningún país del mundo", confiesa Poorsadeghi, quien reconoce que la diáspora en Europa y Norteamérica comparte la ilusión de "volver a ver un Irán con libertad" y poder ayudar a mejorar su país de origen. Por ahora, la prioridad absoluta para los iraníes en Euskadi es recuperar la conexión con sus hogares para confirmar que sus familias están a salvo tras las primeras oleadas de ataques.




