Un superviviente de la matanza del 3 de marzo en Vitoria: "Todavía pienso que somos víctimas de segunda o tercera categoría"
Santiago Durán recuerda la tarde en la que murieron cinco obreros por disparos de la policía hace 50 años

Santiago Durán, superviviente de la matanza del 3 de marzo: "Y que por por cinco mil pesetas tuvieran matar..."
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Aimar Bretos y el equipo de Hora 25 se ha desplazado hasta Vitoria-Gasteiz para rememorar los atentados del 3 de marzo de 1976 en la iglesia de San Francisco de Asís, donde cinco obreros fallecieron víctimas de disparos de la policía tras una asamblea que reunió a miles de trabajadores.
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El presentador ha tenido la suerte de hablar con Santiago Durán, uno de los supervivientes de los atentados. Fue una de las víctimas más jóvenes del suceso, tan solo 17 años, y ha recordado los momentos previos de la carga policial. "Yo sería de los últimos en entrar. Al poco tiempo entró la Policía Nacional con un pañuelo blanco diciéndonos que teníamos que desalojar el templo. Nos dijeron que estuviéramos tranquilos que no podían intervenir y que no iba a pasar nada. Volvieron a entrar otra vez diciendo lo mismo y los representantes que tenemos allá nos decían que no iba a pasar nada que estaremos tranquilos. A la tercera vez empezaron a tirar botes de humo", ha indicado Durán en Hora 25.
"Aquello fue el caos", relata, recordando que quería salir de la iglesia, pero al ver lo que había fuera aguantó. "Nos metimos en la sacristía que también fue un caos tremendo, no sé ni cómo no hubo allá más fallecidos", ha indicado Durán en el programa de la SER.
"Salí por la última ventanita de la iglesia y tenían preparado un pasillo policial de unos 50 metros, ibas pasando por el medio. Estaban policías, me acuerdo que los diferenciábamos porque unos eran los del pañuelo azul y otros rojos. Pasabas y había policías echando espuma por la boca. Uno me dio una paliza, lo que pasa que en ese momento tampoco te enteras mucho de lo que te pega", recuerda el superviviente, que indica que se fue a casa y "tenía la paliza y nada más".
"Al día siguiente cuando me llamó mi madre para levantarme no me podía mover. Parecía que estaba parapléjico. De medio cuerpo para abajo no me podía mover", ha indicado el superviviente, que fue diagnosticado con una fractura de abdomen y le quedó una fibrosis pulmonar crónica del gas lacrimógeno. "Tengo una minusvalía reconocida del 35%. El estado no me la tiene reconocida. Todavía pienso que en vez de ser víctimas del terrorismo, somos de segunda o tercera categoría", ha indicado en la SER Durán, que no ha podido contener las lágrimas al rercordar su condición.
"En la asociación estamos gente de todas las ideas políticas", defiende, mientras se emociona por la rabia y nostalgia que siente de aquel momento. "Que por 5.000 pesetas tuvieran que matar...", ha indicado antes de emocionarse en la antena de Hora 25.




