Cuando lo que vemos se deforma: por qué conviene consultar ante cambios en la visión central
Es importante acudir al oftalmólogo cuando detectamos alteraciones en la visión

Vitoria-Gasteiz
Percibir que las líneas rectas se ven onduladas, notar deformaciones en las imágenes o sentir que algo no encaja en el centro de la visión es un cambio que conviene valorar. Aunque no siempre se acompaña de dolor ni de una pérdida brusca de visión, este tipo de alteraciones puede estar relacionado con problemas en la retina que requieren una evaluación oftalmológica para conocer su origen y evolución.
Tal y como explica la doctora Evangelina Grillo, especialista en Oftalmología del Hospital Quirónsalud Vitoria, “cuando hablamos de visión torcida u ondulada, en la mayoría de los casos estamos refiriéndonos a una alteración en la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión de detalle”.
La mácula es una estructura altamente especializada que permite realizar actividades cotidianas como leer, reconocer caras o fijarse en pequeños detalles. “Cuando esta zona se ve afectada, es habitual que los objetos rectos de nuestro entorno, como marcos de puertas, ventanas o persianas, se perciban torcidos”, señala la especialista.


Cambios visuales que conviene valorar
Este tipo de alteraciones visuales no siempre se presentan de forma brusca ni resultan incapacitantes en un primer momento, lo que puede llevar a retrasar la consulta. “Muchas veces el paciente piensa que es algo pasajero o decide esperar, pero en estos casos es importante valorar la situación cuanto antes”, explica la doctora Grillo.
El motivo es que la visión central desempeña un papel clave en la funcionalidad visual a lo largo de la vida. “Cuanto antes lleguemos al diagnóstico, antes podremos iniciar el tratamiento si es necesario y mayores serán las posibilidades de preservar la visión central”, añade.
Patologías asociadas a la visión deformada
Entre las enfermedades que pueden estar detrás de este tipo de cambios visuales se encuentra, especialmente en personas mayores de 60 o 65 años, la degeneración macular asociada a la edad. “Existen dos formas, la seca, que suele tener una evolución más lenta, y la húmeda, que puede avanzar de forma más rápida”, explica la oftalmóloga.
Además, este tipo de alteraciones también puede aparecer en personas con miopía, asociadas a distintas maculopatías, así como en otras afecciones de la mácula, como las membranas epirretinianas. “La mácula es una zona muy sensible del ojo y, cuando pierde su estructura normal, es difícil recuperar por completo la visión previa”, señala la especialista.
La importancia del diagnóstico precoz
El diagnóstico precoz y el uso de pruebas especializadas permiten valorar con precisión el estado de la mácula y orientar el seguimiento o tratamiento más adecuado en cada caso. La detección temprana resulta clave para frenar la progresión de estas patologías y preservar la calidad visual.
“El mensaje es sencillo: ante cualquier cambio en la visión central, conviene consultar”, concluye la doctora Grillo. “Una valoración a tiempo nos permite actuar antes y cuidar mejor de la visión a largo plazo”.




