Maite Bengoechea, investigadora en Qatar: "Nos tenemos que resguardar en el baño de las bombas"
La vitoriana que reside en Doha desde 2019 relata cómo se vive la tensión en la ciudad tras las explosiones y las alertas por misiles

Maite Bengoechea, Alavesa en Qatar.
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Vitoria-Álava
En Qatar, el cierre del espacio aéreo y las alertas por misiles han generado una gran incertidumbre entre los residentes. Entre ellos se encuentra la vitoriana Maite Bengoechea, que lleva seis años viviendo en Doha, al trabajar como investigadora en el College of Health and Lifesciencies de la Hamad Bin Khalifa University.
Hoy jueves la escalada militar en Oriente Medio aumenta la tensión en la región, tras el lanzamiento por parte de Irán de varios ataques contra varios países, incluido Qatar, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel.
Una nueva mañana de tensión para la vitoriana que relataba lo sucedido con mucho miedo y asombro ante lo ocurrido. "A eso de las 12 horas de Qatar se han oído bastantes explosiones en Doha. Ha debido de haber ataque con misiles o drones y se ha interceptado sobre la ciudad" ha explicado.
Dependiendo del lugar de la ciudad donde se produzca, el impacto se percibe con mayor o menor intensidad. "Ves las ventanas que tiemblan. Ha sido una mañana un poco tensa porque llevábamos varios días tranquilos y de repente ha sido como ¿Qué ha pasado?".
Alertas y refugio en casa
Maite se encontraba en su casa cuando se produjeron las explosiones. Desde el sábado el Gobierno de Qatar decidió que tanto trabajadores públicos como privados desarrollen su actividad desde casa.
Bengoechea ha contado que "cuando se activa una alerta, los residentes recibimos un aviso por teléfono móvil con instrucciones de seguridad. Uno de los conceptos que hemos aprendido estos días es "shelter in place", que indica que debemos refugiarnos dentro de casa y alejarnos de las ventanas".
"En casa es decidir cuál es el sitio seguro, que es el baño, alejados de las ventanas. Y sabemos que si hay un ataque aéreo nos tenemos que meter ahí", ha explicado.
Precisamente los ataques de esta mañana se han producido cerca de la zona de West Bay, donde vive. Según la información que manejan, los misiles o drones iban dirigidos a la base estadounidense situada en el país.
El primer susto, el sábado
Las primeras alertas llegaron el pasado sábado. “Al principio las alertas al móvil solo llegaban en árabe, así que teníamos que usar el traductor para entenderlas”, ha afirmado. Poco después empezaron a enviarse también en inglés y la embajada española comenzó a difundir información en redes sociales.
La reacción inicial fue de sorpresa. “Es el susto, el nerviosismo y la incredulidad”, resume. En ese momento, como ahora, la recomendación fue permanecer en casa y buscar un lugar seguro dentro de la vivienda.
El cierre del espacio aéreo ha provocado además que miles de personas se hayan quedado atrapadas en el país. Según Bengoechea, el Gobierno catarí calculó que alrededor de 8.000 personas de distintas nacionalidades no han podido salir de Doha.
En las últimas horas ha empezado a ver movimiento para facilitar su salida. “Como vivo cerca de varios hoteles, estoy viendo autobuses que vienen, gente que sale con las maletas y que están empezando a mover a quienes se han quedado aquí estancados”, ha contado.
Las autoridades están organizando traslados por tierra hacia otros países de la región. Desde ciudades como Mascate o Riad se están planteando vuelos hacia diferentes destinos europeos para permitir la salida de esas personas.
Comunicaciones y vida diaria
A pesar de la situación, las comunicaciones funcionan con relativa normalidad. Bengoechea ha asegurado que "los mensajes de WhatsApp se pueden enviar sin problema, aunque las llamadas a través de esta aplicación no funcionan en Qatar, por lo que muchas personas utilizan otras aplicaciones para hablar".
El acceso a medios de comunicación tampoco está restringido. “Podemos escuchar la radio española o leer periódicos sin problema”, ha señalado.
La situación es distinta para algunos ciudadanos iraníes que viven en el país. Bengoechea ha afirmado que si Irán corta el acceso a internet, muchos de ellos no pueden comunicarse con sus familias. “Tenemos varios estudiantes iraníes que llevan semanas sin poder hablar con sus familias”.
Ramadán y país paralizado
La crisis coincide además con el mes del Ramadán. Durante este periodo la actividad diaria suele reducirse durante el día, pero en esta ocasión las medidas de precaución han paralizado gran parte de la vida pública.
Los centros comerciales siguen abiertos y hay supermercados que funcionan las 24 horas, por lo que no hay problemas de abastecimiento, pero se intenta evitar que la población permanezca en la calle o que se produzcan aglomeraciones.
Entre los residentes de Doha conviven personas de numerosas nacionalidades y la incertidumbre es generalizada. “Todo el mundo está bastante alucinado de cómo de repente están mandando bombazos a países del Golfo”, ha afirmado.
Bengoechea ha reconocido que, si la situación se agrava o se prolonga, podría plantearse regresar a España. “Si las cosas van a peor o vemos que esto se alarga mucho, sí nos plantearíamos volver”.




