El robo de cobre repunta en Euskadi y suma 471 denuncias en el último año
El aumento del precio del cobre dispara robos y retrasos en Cercanías de todo el territorio

Durante el primer trimestre, la Ertzaintza ha registrado 66 sustracciones / Cadena SER

Los datos de la Ertzaintza reflejan un incremento de las denuncias en los últimos meses, especialmente en Gipuzkoa, donde los casos prácticamente se han duplicado entre 2024 y 2025. La tendencia también se aprecia, aunque de forma más moderada, en Bizkaia y Álava. En total, el último año se han registrado 471 denuncias por este tipo de delitos en el conjunto de Euskadi, en Bizkaia pasaron de 207 a 224, en Álava de 52 a 80 y en Gipuzkoa de 79 a 167.
En lo que va de marzo ya se han registrado varias incidencias en las líneas de Cercanías de Bilbao relacionadas con el robo de cableado, que han provocado retrasos y afecciones en el servicio. La última, este mismo viernes 13, afectó a la línea C3, donde un robo de cable entre Ollargan y Bidebieta-Basauri dañó la señalización y generó retrasos en los trenes.
Desde algunas chatarrerías del territorio aseguran que la afluencia de personas que acuden a vender cobre no ha variado demasiado respecto a otros años. Sin embargo, sí destacan el fuerte incremento del precio del metal en el mercado, que atraviesa uno de sus momentos de mayor cotización histórica.
El cobre en máximos históricos
Actualmente, aunque los precios varían dependiendo de la magnitud de la chatarrería y su localización, el kilo de cobre de primera calidad alcanza los 9,20 euros, mientras que el de segunda se sitúa en torno a los 8,80 euros en una de las más grandes de Bilbao. Son cifras que marcan máximos y que contrastan con las registradas el año pasado, cuando el precio rondaba los siete euros por kilo. Un aumento que, según explican desde el sector, puede empujar a algunas personas a buscar y robar cobre con más ahínco para venderlo.
Además, desde las chatarrerías recuerdan que la normativa vigente desde 2011 obliga a registrar la identidad de quienes venden este material, una medida pensada para evitar la comercialización de cobre robado. Precisamente por este control, apuntan, muchos de los vendedores que operan al margen de la ley optan por buscar otras vías de venta fuera de los canales regulados.




