Jóvenes de Gasteiz ante la igualdad de género: "No es una amenaza, es un reparto"
Programa de UNICEF Comité Euskadi y el Servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz

Vitoria-Gasteiz
La igualdad de género y el camino que queda por recorrer ha sido la reflexión que ha centrado esta última tertulia organizada por UNICEF Comité Euskadi y el servicio de Infancia y Familia del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, con la conducción de Nerea Sáenz de Lafuente.
Cinco jóvenes de entre 14 y 16 años —Aitana (15), Otxanda (16), Saioa (15), Eiko (16) y Egoi (14) comparten su visión sobre las desigualdades visibles y aquellas que permanecen ocultas en el trabajo, el aula y las redes sociales.
El mundo laboral y la presión académica, brechas que persisten
A pesar de los avances legales, los adolescentes perciben que la igualdad real aún no ha llegado a todos los ámbitos. Otxanda y Eiko coinciden en que el entorno laboral sigue mostrando desigualdades claras, especialmente en lo referente a los salarios y las oportunidades de ascenso. Saioa recuerda que, aunque ya no es la norma que la mujer se quede en casa "haciéndole de menos", todavía se detecta que los hombres suelen recibir remuneraciones más altas en ciertos sectores.
Esta diferencia de expectativas también se traslada al rendimiento escolar. Observan que, en general, las chicas suelen sentir una mayor presión familiar por obtener buenas notas y asegurar su futuro académico. Alguno, como Egoi, considera que la preocupación por los estudios depende más de la persona que del género, y otros notan que en clase las notas suelen ser más altas en las chicas debido a una maduración más temprana y a esa exigencia externa.
El sentimiento de amenaza
Uno de los puntos más intensos del debate es el dato del Observatorio de Infancia, Adolescencia y Juventud de Euskadi, que señala que el 42% de los chicos cree que se ha ido demasiado lejos con la igualdad y que ahora se discrimina a los hombres.
Ante esto, los jóvenes de la mesa ofrecen un análisis rotundo: Aitana explica que no se están quitando derechos a los hombres, sino otorgándolos a las mujeres. Según su visión, los chicos pueden sentirlo como una amenaza porque están perdiendo "privilegios" a los que estaban acostumbrados.
Eiko añade que es comprensible que algunos hombres se sientan "atacados" por la rapidez de los cambios, pero insiste en que el avance debe continuar hasta que ambos géneros estén al mismo nivel, y por su parte Saioa recalca que el objetivo final es el equilibrio, no "hacer de menos a uno para que el otro se sienta más".
Hogares en cambio y algoritmos que separan
En el ámbito privado, se muestran más optimistas. La mayoría asegura que en sus casas ya no se vive el modelo antiguo donde la mujer hacía todo mientras el hombre descansaba; ahora ven un reparto de tareas más equitativo.
Sin embargo, el entorno digital parece ir en dirección opuesta. Observan como los algoritmos de las Redes Sociales refuerzan los estereotipos de género, mostrando contenidos diferentes a chicos y chicas en función de su perfil. Algún participante señala que, desde el momento en que se crea un perfil, en plataformas como Instagram, el sistema intenta "meterles cosas" basadas en roles preestablecidos.
La convivencia en el patio y el uso del espacio
Finalmente, al analizar la violencia y el comportamiento social, notan que los chicos suelen ser "más brutos" y tienden a querer ocupar todo el espacio en el aula o el patio.
Aunque no perciben relaciones tóxicas graves en su entorno inmediato, sí detectan que algunos compañeros menosprecian a otros para reafirmar su poder.




