Euskadi Surfari: cuando el mar y las olas se convierten en motor de integración
La asociación Euskadi Surfari, liderada por una familia donostiarra, utiliza el surf como terapia y nexo de unión para jóvenes migrantes en riesgo de exclusión, logrando que el mar sea el espacio donde personas como Reda o Hassan encuentren un nuevo hogar y un futuro en el territorio.

Hassan y Reda encuentran en el surf, algo más que un deporte, una herramienta de integración
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Reda y Hassan llegaron en 2023 a Gipuzkoa sin saber decir "hola", ni "gracias". Hoy, ambos hablan con la fluidez de quien ha encontrado su lugar en el mundo y con la determinación de quienes están a un solo paso, a falta del carné de instalador, de encender la luz de su propio futuro profesional en Euskadi.
La historia de estos dos jóvenes no se entiende sin Euskadi Surfari, una asociación sin ánimo de lucro nacida en el seno de una familia donostiarra. Lo que empezó como una inspiración de Juantxo y Teresa Ajero tras ver un documental sobre terapia para veteranos de guerra, se ha convertido en un motor de interacción social en la playa de la Zurriola. "Queremos poner nuestro granito de arena para construir un mundo mejor", explica Teresa en Hoy por hoy Gipuzkoa, subrayando que el surf es la herramienta, pero el objetivo es la dignidad.
Una familia entre neoprenos y olas
Para Reda y Hassan, los domingos no son solo un día de deporte. Es el momento de soltar la "energía negativa" acumulada durante la semana. Reda recuerda, en la Cadena SER, sus inicios con una sonrisa: "Si no tienes conocimiento, te viene muy difícil. La tabla está arriba y tu cabeza en el mar". Sin embargo, esa adrenalina al coger la primera ola fue el catalizador de un cambio profundo.
La integración ha sido total. La asociación, en colaboración con Kolore Guztiak y el club Grosseko Indarra, ha creado un espacio donde jóvenes de diferente origen “comparten amaiketakos y confidencias” con los voluntarios. "No somos solo una asociación, somos una familia", insiste Reda, quien bromea con Teresa sobre una cena pendiente después del Ramadán.
El salto al mundo laboral: electricidad y papeles
Más allá de la espuma y las olas de la Zurriola, el rigor de esta historia reside en el esfuerzo académico y administrativo que ambos han realizado para dejar atrás la exclusión. Tras años de incertidumbre, su situación ha dado un giro importante al obtener recientemente el permiso que les autoriza a trabajar hasta 30 horas semanales.
Hassan, que ya contaba con el título de Bachillerato de su país de origen, ha sabido adaptar su capacidad de estudio al entorno local. Por su parte, Reda aporta una experiencia previa valiosa, ya que cursó un Grado de Electricidad Industrial en Marruecos. Ambos han completado con éxito los cursos de formación en electricidad en el territorio y, en la actualidad, solo se encuentran a la espera de recibir el carné oficial de instaladores eléctricos para incorporarse de pleno derecho al mercado laboral.
Un proyecto de vida en San Sebastián
A pesar de haber recorrido medio mundo, ambos tienen claro que su destino es quedarse en San Sebastián. "Esta ciudad nos vale mucho, aquí tenemos a nuestra familia", afirman con gratitud. Mientras Hassan aprovecha cada minuto de las entrevistas para anotar nuevas palabras en su cuaderno y perfeccionar su euskera y castellano, el horizonte se presenta esperanzador.
Euskadi Surfari continúa financiando estos "chapuzones solidarios" mediante la venta de accesorios creados a partir de neoprenos reciclados en talleres locales, demostrando que, como decía Eduardo Galeano, “mucha gente pequeña puede cambiar el mundo”. Para Reda y Hassan, esa ola de cambio ya ha llegado a la orilla y están listos para surfear su futuro con herramientas profesionales en la mano.




