Salud y bienestar

El exceso de piel en los párpados puede afectar al campo visual además de a la expresión del rostro

La blefaroplastia es una intervención poco invasiva con una recuperación, por general, rápida y poco dolorosa

Blefaroplastia en Hospital Quirónsalud Vitoria

Vitoria-Gasteiz

El paso del tiempo no solo deja huella en la piel del rostro, sino también en una zona especialmente delicada: los párpados. La acumulación de piel y grasa en esta área puede alterar la expresión facial e incluso interferir en la visión, una situación más frecuente de lo que se suele pensar.

“En los párpados, como en el resto del cuerpo, los tejidos tienden a ganar laxitud con los años y a descolgarse”, explica el doctor Javier Castro, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética del Hospital Quirónsalud Vitoria. En concreto, añade, “la piel del párpado superior puede caer más de lo habitual, llegando en algunos casos a disminuir el campo visual”.

La blefaroplastia se ha consolidado como una de las intervenciones más habituales en cirugía estética. Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), representa en torno al 10,7% de los procedimientos quirúrgicos estéticos en España. Además, es especialmente frecuente en personas mayores de 60 años y una de las más demandadas entre hombres de entre 45 y 60 años.

Este proceso se acompaña además de la aparición de las conocidas “bolsas”, provocadas por la grasa periorbitaria. “Existen compartimentos alrededor de los ojos que contienen grasa y que, con el tiempo, tienden a hacerse más visibles”, señala el especialista.

Más allá de la estética: impacto funcional

Aunque la blefaroplastia suele asociarse a una intervención estética, lo cierto es que en muchos casos responde también a una necesidad funcional. “La barrera entre la cirugía estética y la reparadora no siempre es clara”, apunta el doctor Castro. “Cuando hay un exceso importante de piel en el párpado superior, puede dificultar la visión, especialmente al final del día, cuando el músculo elevador se fatiga”.

Este esfuerzo continuado puede derivar, en casos más avanzados, en una ptosis palpebral, es decir, una caída más marcada del párpado que afecta de forma directa a la apertura del ojo.

Una intervención poco invasiva con resultados naturales

Según explica el especialista, se trata de una intervención poco agresiva que, en muchos casos, puede realizarse con anestesia local. “Cuando solo tratamos el párpado superior, suele ser suficiente con anestesia local. Si intervenimos también el párpado inferior, se puede añadir sedación”, detalla.

La recuperación es, en general, rápida y poco dolorosa, aunque pueden aparecer hematomas en los días posteriores. “Es una cirugía bien tolerada, pero conviene prever unos días de menor actividad social si el paciente no quiere dar explicaciones por los moratones”, comenta.

En cuanto a los resultados, el objetivo principal es mantener la naturalidad. “Buscamos que la mirada se vea más limpia y descansada, pero siempre respetando la expresión natural del paciente. No se trata de cambiar la mirada, sino de mejorarla”, concluye el doctor Castro.