Zupiria afirma que Amaia Zabarte fue “una víctima injusta”
El consejero de Seguridad señala que “no es quién para juzgar” la decisión de la jueza y recuerda que la familia está en su derecho de recurrir
Zupiria afirma que Amaia Zabarte fue “una víctima injusta”
Bilbao
El consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, ha afirmado en una entrevista en 'La Ventana Euskadi' que Amaia Zabarte fue “una víctima injusta” en los incidentes ocurridos en torno al partido entre la Real Sociedad y el Paris Saint-Germain, en los que la mujer resultó herida.
Bingen Zupiria, consejero de Seguridad , en La ventana Euskadi
Zupiria ha respondido así después de que la familia de Zabarte haya anunciado que recurrirá el auto del Juzgado de Instrucción número 4 de San Sebastián que archiva provisionalmente la causa. El consejero ha subrayado que el procedimiento judicial “aún no ha acabado” y ha insistido en que la familia “tiene todo el derecho del mundo” a recurrir. En este sentido, ha recalcado que “no es quién para juzgar ni la decisión de la jueza ni la decisión de la familia” y ha defendido que el caso debe resolverse en los tribunales.
Seguridad en el deporte y amenazas
El consejero se ha referido a las amenazas denunciadas por el presidente del Athletic, Jon Uriarte. Ha confirmado que la Ertzaintza investiga estos hechos tras la denuncia presentada y ha señalado que dirigentes de clubes vascos están sufriendo “presión y acoso de algunos grupos radicales”, unos comportamientos que ha calificado como “no de recibo”.
En relación con el partido de baloncesto entre Baskonia y el Hapoel de Jerusalén en Vitoria, Zupiria ha indicado que la Ertzaintza trabaja para garantizar el orden público. Ha defendido el derecho a la manifestación convocada, pero ha advertido de que cualquier actuación que supere ese marco encontrará la respuesta policial.
Campus de Álava
El consejero también ha abordado los incidentes registrados en el campus de Álava de la Universidad del País Vasco, como el lanzamiento de botes de humo o el acoso a profesores, y los ha calificado como comportamientos “fuera de toda lógica y de toda norma”. Ha rechazado que se criminalice a la juventud, aunque ha advertido de que determinados actos vulneran la convivencia y la legalidad.