El Baskonia se lleva el partido de la vergüenza (118-109)
No hubo público en las gradas y el marcador se fue a unos dígitos incomprensibles en un partido serio.
Victoria en el Buesa. / ADRIAN RUIZ HIERRO (EFE)
Vitoria-Gasteiz
Vitoria amaneció con la sensación de que no se trataba de un partido normal. Y no lo era. La gente no podía acudir al pabellón y se les compensará con una rebaja en el abono de la próxima temporada. No ahora, a corto plazo, sino cuando la gente renueve su carné. Si lo hace. Ya dolió el miércoles el hecho de que se vendieran muchas entradas en la zona de socios lo que provocó que hubiera muchos serbios en la zona de abonados.
Los de Tel Aviv comenzaron mejor que el Baskonia pero el choque no se rompió en ningún momento. La gran noticia del quinteto inicial fue la incursión de Rodions Kurucs, uno de los artífices de la Copa del Rey de Valencia. Ya había estado en el banquillo como refuerzo espiritual pero no había comparecido sobre la cancha. El 28-31 de los primeros diez minutos auguraba una noche de alta anotación.
De hecho, los 131 puntos del descanso entre los dos equipos supuso un récord con el que no hay que sacar mucho pecho. Sin público, sin defensas, con ataques individuales de jugadores de primer nivel y con movimientos destacables. Pero si el baloncesto es esto, se muere pronto. Partidos de All Star o Playground de los parques de Nueva York aportan más bien poco al deporte de la canasta.
Bryant consiguió 19 puntos en el primer cuarto. En el Baskonia, con 8, el más acertado era Luwawu-Cabarrot. Al descanso, Bryant sumaba 21 y el francés, 11. No había tensión, no había griterío, no había nada que mereciera la pena. Entre los rusos, los israelíes, los dubaities y la guerra actual de Oriente Medio, lo mejor que puede pasar es que la competición termine cuanto antes. Vergüenza absoluta.
La falta de tensión y el baloncesto de `pase usted que me da pereza defender´, dejó el partido en un 92-81 al final del tercer cuarto. Bryant, 26. Luwawu, 13. Esfuerzo atrás, cero, me la cojo y me la tiro y ya está. No tiene sentido que la Euroliga defienda la competición en la que fue fundador y que ha jugado en todas sus ediciones y que se tenga que vivir el esperpento del Buesa Arena.
El jugador que más minutos disputó fue Nowell, base intrascendente en el día a día. 110-93 y tres minutos para terminar. Décima victoria del equipo vitoriano que utilizó el partido para preparar el choque del domingo a las 5 de la tarde en Andorra. La Euroliga se le está haciendo bola al conjunto de Galbiati pero lo vivido en Vitoria hoy viernes, desde primeras horas de la mañana, es para hacérselo mirar. Hoteles blindados, despliegue policial y partido a puerta cerrada. El baloncesto moderno, vamos.
Javier Lekuona
Licenciado en Ciencias de la Información por...Licenciado en Ciencias de la Información por la Complutense de Madrid. En radio, ha trabajado en Radio El País y en la SER. En prensa, en el Gaur Express y en el As. En televisión, en Localia y en Canal Gasteiz.