Deusto domina en las aguas de la Ría de Bilbao
La tripulación deustoarra gestionó mejor sus fuerzas que el 'ocho' de Ingenieros

La embarcación de Deusto se impone a Ingenieros en la 44 edición de la regata

La Universidad de Deusto ha vuelto a imponer su ley en la Ría de Bilbao al adjudicarse con autoridad la 44ª Regata Ingenieros-Deusto, una cita ya clásica del calendario bilbaíno que sigue creciendo en prestigio y seguimiento. El bote rojo firmó una actuación sólida de principio a fin para inscribir por 28ª vez su nombre en la simbólica bandeja de plata, tras superar con claridad a Ingenieros en el tramo decisivo.
Sin lugar a la sorpresa
El equipo de Deusto, que partía como favorito, respondió con temple al arranque explosivo de su rival. Ingenieros, dirigido por Iñigo Martínez de Alegría, salió con ambición desde Erandio y logró adelantarse en los primeros metros, incluso dominando el paso por Rontegi con medio bote de ventaja.
Sin embargo, la reacción de Deusto fue inmediata y contundente. El punto clave volvió a estar en la curva de Elorrieta, donde cambió por completo el guion de la regata. Allí, la embarcación de Deusto comenzó a imponer su ritmo y potencia, colocándose por delante con una ventaja de dos segundos.
Dominador absoluto
A partir de ese momento, la prueba tuvo un único dominador. Palada a palada, el bote deustoarra fue ampliando la diferencia ante un Ingenieros que ya no pudo responder. Lejos de relajarse, Deusto mantuvo el control absoluto hasta el final. Su timonel, Iker de la Linde, incluso comprobó la posición del rival a la altura de San Mamés, aunque no fue necesario exigir un último esfuerzo. La meta, situada frente al Ayuntamiento de Bilbao, certificó la superioridad del vencedor con un tiempo de 25:10, frente a los 25:44 de Ingenieros.
El Támesis como referencia
Con este triunfo, Deusto amplía su dominio histórico en esta regata inspirada en el duelo del Támesis entre Universidad de Oxford y Universidad de Cambridge, situando el balance en 28 victorias frente a las 16 de su rival.
Más allá del resultado, la prueba mantiene intacta su esencia. Sin premios materiales, el verdadero reconocimiento es figurar en el palmarés de una competición que nunca se ha detenido por el clima y que solo la pandemia logró interrumpir. El premio para el ganador es ver su nombre inscrito en la bandeja de plata que guarda la organización. A lo largo de sus 7.408 metros, entre Erandio y Bilbao, los “ochos” recorren un escenario único pasando por enclaves como el Puente de Deusto o el Museo Guggenheim Bilbao, ante miles de espectadores.
44 años de historia
La regata, impulsada desde sus inicios por José María Gorostiaga, continúa ganando popularidad y profesionalización, consolidándose como uno de los grandes eventos deportivos de la villa. La intención de la organización es impulsar en un futuro cercano dos regatas: una masculina y otra femenina.
Tras la regata, los integrantes de los dos botes -cuatro chicas y cuatro chicos por cada embarcación- fueron invitados a cenar en la Sociedad Bilbaína. El tradicional menú estuvo compuesto por Porrusalda, pisto a la bilbaína, bacalao al pil pil, chuleta con patatas y suflé.




