La Pasión Viviente vuelve el Viernes Santo a Amara
Numerosas personas del vecindario donostiarra se vuelcan
Henry Chirinos (EFE)
La Pasión Viviente, organizada por la asociación donostiarra Mundo Nuevo de Amara, vuelve en Viernes Santo como una de esas citas que combinan tradición, fe y también mucho trabajo vecinal. Se trata de una representación con décadas de historia —se remonta al menos a los años 60—, que convierte la calle en un escenario abierto para recrear los últimos momentos de la vida de Jesús: desde la Última Cena hasta la crucifixión y la resurrección.
Además, este año llega en un contexto especial, con una Semana Santa que está recuperando presencia en San Sebastián, incluso con el regreso de procesiones tras décadas de ausencia. Y todo gracias al trabajo voluntario de colectivos como Mundo Nuevo, una asociación con fuerte arraigo en el barrio y con una clara vocación social y comunitaria.
“La Pasión Viviente de Amara transmite el mensaje más importante del Evangelio: ‘amaos unos a otros como yo os he amado’”, subraya Mari Pepa Martínez, de la asociación, destacando el carácter profundamente humano y espiritual de una representación que cada Viernes Santo vuelve a las calles del barrio donostiarra.
Distinta hora, mismo espíritu
En esta ocasión la Pasión Viviente adelanta media hora su horario habitual y comenzará a las ocho y media de la tarde para alinearse con la procesión que partirá del Buen Pastor, porque este acto“no se puede hacer otro día que no sea Viernes Santo”, afirma Mari Pepa, explicando también la importancia del contexto y del momento en el que se desarrolla la representación, que dura unos 35 minutos y se apoya en luz, sonido y el propio entorno para reforzar su puesta en escena.