Menores con discapacidades encerrados en jaulas
En Nepal, la ONG Familia de Hetauda y la Fundación Si Asha llevan años trabajando para mejorar la vida de estos menores

Entrevista a Aina Barca e Iñaki Gezala
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El concierto solidario que se celebrará este sábado en el Batzoki de Hondarribia pone el foco en una realidad todavía invisibilizada en Nepal: la de niños y niñas con discapacidad intelectual que, en muchos casos, viven excluidos del sistema educativo y social. La iniciativa está impulsada por Aina Barca, fundadora de un proyecto que desde hace más de una década trabaja sobre el terreno creando escuelas, centros de rehabilitación y oportunidades de inclusión.
Una realidad invisibilizada
Barca ha explicado durante la entrevista que en Nepal la discapacidad sigue asociándose a creencias como el castigo divino, lo que provoca situaciones extremas: “Yo he visto niños encerrados en jaulas y esto es muy complicado de asimilar”. Frente a ello, su proyecto apuesta por la educación como primer paso para cambiar mentalidades: “Nadie pensaba que estos niños realmente pudieran aprender”, subraya. Hoy, la iniciativa ha logrado escolarizar a 157 menores en tres centros distintos, abriendo nuevas perspectivas de futuro.
Música para transformar
El concierto tiene además un objetivo concreto: recaudar fondos para reforzar el uso de la música como herramienta terapéutica. “La música no es solamente música, sino que es terapia para las personas con discapacidad intelectual”, ha destacado Barca, quien ha añadido que, gracias a la musicoterapia, se están logrando avances significativos en el desarrollo de los alumnos.
El pianista Iñaki Gezala, uno de los participantes en el evento, ha puesto en valor el impacto de este tipo de iniciativas porque, ecplica, "la suma de pequeñas acciones ayuda a conseguir grandes logros”. El músico defiende el papel del arte más allá del escenario: “Si el arte no tiene una repercusión social, en parte deja de ser arte”, ha sentenciado subrayando el carácter transformador de la propuesta.
El evento combinará intervenciones musicales con testimonios directos, incluyendo la participación de voluntarias que han trabajado en Nepal. Una cita que, más allá del componente cultural, busca remover conciencias y acercar al público a una realidad lejana, pero conectada a través de la solidaridad.




