Loli, sastra de Cristóbal Balenciaga: "Si no le gustaba el traje que había hecho me lo deshacía y, al día siguiente, tenía que volver a hacerlo"
El proyecto "Las manos que cosen" impulsado por el Museo Balenciaga promueve la recuperación del patrimonio inmaterial relacionado con las personas que formaron parte de los salones y los talleres de la Casa Balenciaga

Loli, sastra de Cristóbal Balenciaga: "Si no le gustaba el traje que había hecho me lo deshacía y, al día siguiente, tenía que volver a hacerlo"
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Bilbao
Loli Lastra tan solo tenía 14 años cuando entró a trabajar a uno de los talleres del modisto Cristóbal Balenciaga en San Sebastián. Era 1962. "No eres consciente con 14 años. Entré a trabajar porque mi hermana ya trabajaba allí en modistería", explica. "Al principio, hacía recados. Te mandaban con una caja enorme, yo era pequeñita y abultaba más la caja que yo", cuenta. Con el tiempo, fue aprendiendo y haciéndose con el oficio. "Me sentaron a lado de la ayudanta, le ibas viendo trabajar, te enseñaban en un trapito a hacer ojales, a sobrehilar, a pasar hilos... Te iban incorporando poquito a poco".

Uno de los momentos de celebración inmortalizados / Museo Balenciaga

Uno de los momentos de celebración inmortalizados / Museo Balenciaga
La historia de Loli forma parte del proyecto de investigación "Las manos que cosen". Impulsada por el Museo Balenciaga de Getaria, promueve la recuperación del patrimonio inmaterial y del legado del modisto. Entre 1917 y 1968, más de 2000 personas trabajaron para el diseñador entre modistas, planchadoras o ayudas. El proyecto, aún en progreso, ya que continúan recabando documentación, cuenta hasta la fecha con más de 500 registros de testimonios, 25 objetos, 260 documentos y fotografías, además de 10 piezas audiovisuales. Propone un archivo vivo que va creciendo desde que arrancara en 2004 impulsado por Igor Uría, director de Colecciones del Museo Balenciaga.

Mujeres que cosen
Las diez piezas audiovisuales están protagonizadas por otras tantas mujeres que durante años se dedicaron a la costura, desde modistas hasta sastras, todas ellas repartidas en los talleres que la firma tenía en San Sebastián, Madrid, París y Barcelona. "Identificar y poner en valor la aportación de las personas que formaron parte de los salones y talleres de la Casa Balenciaga, tanto en España como en Francia, nos ayuda a preservar técnicas del oficio que se utilizaban en sus talleres, dimensionar la aportación social y económica de la empresa y, al mismo tiempo, a sacar a la luz datos sobre la personalidad del couturier", explican desde el Museo.

El archivo cuenta con más de 260 documentos y fotografías / Museo Balenciaga

El archivo cuenta con más de 260 documentos y fotografías / Museo Balenciaga
Asegura Loli Lastra que "Cristóbal Balenciaga no se dejaba ver. Recuerdo que el taller daba a la calle del Hotel María Cristina y a la Avenida de la Libertad. Ahí había balcones. Yo me acuerdo que una vez que lo vi. Él iba con un traje beige clarito y un perrito chihuahua en el bolsillo", cuenta. "Cuando venía al taller era por la noche y te podías encontrar que habías dejado un traje a medio hacer y, como no le gustara, te lo deshacía todo. Al día siguiente, cuando volvías, tenías que volver a hacerlo porque no le había gustado".
Maestro de la excelencia
Al frente de las piezas audiovisuales está la realizadora Itxaso Díaz. Ella se está encargando de grabarlas y editarlas con todos los testimonios. " Me he encontrado historias de mujeres muy agradecidas por el trabajo que pudieron realizar y los conocimientos que adquirieron. Sobre todo, lo que a mí más me ha impacto es la humidad con la que hablan de sus propios trabajos y de sus personas. Siempre como considerándose a la sombra del maestro", ha contado en A vivir que son dos días Euskadi.

Fachada de la Casa Balenciaga / Museo Balenciaga

Fachada de la Casa Balenciaga / Museo Balenciaga
"Quizás algunas llegaron a la Casa Balenciaga sin saber bien dónde entraban y, según han ido pasando los años, han sido más conscientes a medida que se ha ido revalorizando la figura de Cristóbal Balenciaga. Ellas sienten mucho orgullo por haber pertenecido a esa casa", cuenta la realizadora.

Detalle de una de las modistas trabajando / Museo Balenciaga

Detalle de una de las modistas trabajando / Museo Balenciaga
Balenciaga revolucionó el mundo de la moda con su dominio de la técnica, sus siluetas arquitectónicas, sus vestidos saco o los baby doll, y, sobre todo, con su excelencia y su perfeccionismo.

Aloña Velasco
Con tres décadas de experiencia en radio y televisión, Aloña Velasco es licenciada en Comunicación Audiovisual...




