Irun descubre sus raíces: una investigación revela el poder de las élites locales antes y después de 1522
El Ayuntamiento presenta el estudio ganador de la Beca Serapio Múgica, que reconstruye la historia de linajes iruneses y su conexión con América tras más de 15 años de investigación

Irun descubre sus raíces: una investigación revela el poder de las élites locales antes y después de 1522:
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El Ayuntamiento de Irun ha dado a conocer el trabajo ganador de la última edición de la Beca Serapio Múgica, una iniciativa consolidada que impulsa la investigación histórica local y garantiza la publicación de los estudios dentro de la colección Irun Tiene Historia. Con una dotación de 9.000 euros, este programa busca acercar el conocimiento del pasado a la ciudadanía y evitar que quede limitado a los archivos.
El estudio premiado, elaborado por los investigadores Iñaki Garrido y José Ignacio Arbeláez Montoya, analiza el surgimiento, desarrollo y evolución de varias élites locales de Irun —entre ellas los linajes Arbeláiz, Goizueta, Bulano, Leguía o Ibargoyen— en un periodo clave que abarca finales del siglo XV y comienzos del XVI. El año 1522, marcado por la batalla de San Marcial, se presenta como un punto de inflexión que transformó profundamente la estructura social y demográfica de la localidad.
A través de un exhaustivo trabajo documental, los autores reconstruyen cómo estas familias configuraron el poder político, económico y social de la época, así como su proyección hacia América. La investigación se apoya en una metodología centrada en la genealogía, una herramienta clave ante la escasez de registros sacramentales anteriores al siglo XVI. Testamentos, contratos matrimoniales, pleitos y documentos dotales han permitido trazar los vínculos familiares y comprender la transmisión de bienes, donde el papel de la mujer resulta fundamental.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la conexión transatlántica de estos linajes. Según explican los autores, muchos apellidos desaparecidos en Irun han perdurado en América, donde aún se conserva una fuerte memoria familiar. Esta perspectiva “intercontinental” ha enriquecido el análisis, aportando una visión más amplia sobre la evolución histórica de estas familias.
El trabajo también pone en valor episodios clave como la crisis derivada de la batalla de 1522, que redujo drásticamente la población local, o conflictos anteriores como el registrado en 1499 en el río Bidasoa, cuyos documentos han servido para identificar a los habitantes y sus actividades a comienzos del siglo XVI.
Tras más de 15 años de investigación en archivos de Irun, Tolosa, Sevilla o el Archivo de Indias, los autores destacan varios hallazgos relevantes. Entre ellos, la confirmación documental de vínculos familiares históricos o la constatación de que, cuatro siglos después, la memoria de estos linajes sigue viva al otro lado del Atlántico.




