Sociedad

Luisa Etxenike: "Lo más perturbador es definir el mal"

La autora donostiarra presenta en el Club de Lectura de Radio Bilbao 'Un dedo menos', firmada como Antonia Lassa

Luisa Etxenike: "Lo más perturbador es definir el mal"

Bilbao

Luisa Etxenike ha participado este miércoles en el Club de Lectura de Radio Bilbao, donde ha presentado su última novela, 'Un dedo menos', publicada bajo el heterónimo de Antonia Lassa. El encuentro, celebrado en el Centro BBK Sasoiko Zentroa, ha estado conducido por el periodista y escritor Álex Oviedo.

La autora ha explicado que decidió escribir como Antonia Lassa tras una trayectoria consolidada con su propio nombre. "Llega un momento en que ya tienes un estilo y unos proyectos construidos, y me apetecía una forma de nuevo comienzo", ha señalado.

Ese cambio le ha permitido explorar la novela negra, un género que, según ha indicado, le obligaba a modificar el ritmo y la forma de contar: "La novela negra necesita unos ritmos y una manera de contar las cosas que se apartan de lo que es mi poética habitual".

Qué es el mal y qué lleva a él

Durante la conversación, Etxenike ha situado en el centro de la novela una reflexión sobre el mal. "Más perturbador que preguntarse qué aspecto tiene el mal es preguntarse qué es el mal y qué lleva al mal", ha afirmado.

En ese sentido, defiende al asesino de la historia como "un hombre corriente llevado a criminal", alejándose de la figura del delincuente habitual o profesional.

La autora ha insistido en que en la novela "hay víctimas que no son químicamente puras" y también "un verdugo que tampoco es químicamente puro". A partir de ahí, ha defendido que la novela debe abordar esa complejidad y no limitarse a una división clara entre culpables y víctimas.

La familia como elemento clave

Etxenike ha subrayado también la importancia de la familia en la novela. "La familia es un elemento clave en todos los personajes", ha indicado, señalando que muchas de las relaciones y conflictos parten de ese ámbito.

En el caso de la protagonista, ha destacado la relación con su abuelo, con quien convive, como parte esencial de su vida personal.

La violencia sin recreación

Sobre la representación de la violencia, la autora ha sido clara: rechaza recrearse en ella y defiende una forma de contar más elíptica. "No hay necesidad de poner muchas frases de sangre para saber lo que significa", ha explicado. A su juicio, la exposición explícita del sufrimiento puede convertir al lector en un mero espectador y restar fuerza a la narración.