El Edificio Emigración “tiene alma”: el legado de Alejandro de la Sota revive en Irun convertido en equipamiento para el barrio
Irun recupera el emblemático Edificio Emigración tras una inversión de tres millones de euros. El bloque de Alejandro de la Sota renace hoy como centro social y baluarte de la memoria migratoria.
Edificio Emigración desde Basurko kalea
El Ayuntamiento de Irun oficializó este lunes la apertura del Edificio Emigración tras completar una ambiciosa rehabilitación integral liderada por la sociedad pública Irunvi. Con una inversión que supera los tres millones de euros, el inmueble proyectado originalmente en la década de los sesenta por Alejandro de la Sota y José María Iturriaga reabre sus puertas convertido en un equipamiento público. La intervención no solo dota al barrio de San Miguel de nuevos servicios, sino que rescata una pieza clave de la arquitectura moderna española que se encontraba en un avanzado estado de degradación.
La recuperación de la "atmósfera original" y el alma del edificio
El arquitecto y director del proyecto, Xabier Arruabarrena, define la intervención como "un ejercicio de alta responsabilidad técnica y emocional". Durante la presentación, Arruabarrena explicó que el objetivo principal ha sido "redescubrir la lógica espacial de De la Sota", apostando por una "arquitectura no aparente" que resuelva los problemas reales de la ciudadanía "sin pretensiones estéticas vacías". Según el arquitecto, se ha trabajado "intensamente" en hacer visible "la estructura original" y adaptarla a las exigencias actuales, respetando elementos de diseño fundamentales como las barandillas, los techos vistos y la carpintería de madera.
La labor de restauración ha contado con el aval de la familia del arquitecto original. Arruabarrena compartió en la presentación un mensaje de Alejandro de la Sota (hijo), quien califica la obra como "uno de los pocos ejemplos de rehabilitación realizados con sensibilidad y respeto al alma del edificio". La intervención busca que el inmueble funcione como "un elemento activo" para la regeneración de la vía pública de San Miguel, integrándose con el entorno mediante una nueva plaza de acceso y un jardín que eliminan las antiguas barreras físicas.
Un triunfo para la protección del patrimonio contemporáneo
Teresa Couceiro, directora de la Fundación Alejandro de la Sota, calificó la jornada como "un éxito" tras un camino de 20 años para evitar la demolición del bloque. Couceiro destacó que el inmueble era considerado por el propio De la Sota como "una de las veinte obras más importantes de su trayectoria". En su intervención, subrayó la necesidad de que "la sociedad reconozca el valor de la arquitectura del siglo XX", equiparándola en importancia a monumentos de épocas anteriores para garantizar su protección institucional.
La directora recordaba que el edificio fue concebido originalmente "con un carácter austero" debido a la limitación de recursos de la época, pero "con un diseño mimado" que buscaba crear un ambiente luminoso y agradable para quienes lo habitaban. Couceiro puso en valor el trabajo de los arquitectos actuales, señalando que "han logrado empaparse del método de trabajo de De la Sota, convirtiéndose en expertos en su legado". Además, expresó el deseo de la Fundación de "recuperar en el futuro el mobiliario original diseñado específicamente para este espacio", que actualmente se encuentra almacenado en dependencias estatales.
Nuevos usos vecinales y memoria de la ciudad
Por su parte, la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, definía el inmueble como "el edificio que mejor representa la singularidad de Irun como puerta a Europa y lugar de paso hacia la esperanza". Laborda recordó el papel histórico del centro durante los años sesenta y setenta, cuando servía de "apoyo logístico para los migrantes españoles" que ultimaban sus contratos y papeleos antes de partir al extranjero. La alcaldesa subrayó que este rescate patrimonial "permite conectar la historia de Irun como tierra de migrantes con el presente de la ciudad", rindiendo homenaje a las trabajadoras que durante décadas ofrecieron orientación y cuidado a quienes emprendían un viaje decisivo en sus vidas.
En cuanto a su funcionamiento práctico, el edificio se divide en varias áreas funcionales que comenzarán su actividad plena en mayo. La planta baja albergará el nuevo local de mayores, el Haurtxoko y la biblioteca de barrio, mientras que la primera planta dispondrá de un espacio mirador para la Asociación de Vecinos de San Miguel. La planta superior se destinará a alojamientos dotacionales en colaboración con el Gobierno Vasco, consolidando el edificio como el nuevo corazón social del barrio.