El faro de Gorliz y la playa La Salvaje de Sopela continúan sin poder reabrir sus accesos por el riesgo de desprendimientos
El camino al faro de Gorliz se encuentra cerrado desde abril y la rampa de La Salvaje en Sopela desde enero, sin solución a corto plazo

El faro de Gorliz y la playa La Salvaje de Sopela continúan sin poder reabrir sus accesos por el riesgo de desprendimientos. / Juan Carlos Otaola

El acceso al faro de Gorliz permanece cerrado desde principios de abril por el riesgo de desprendimientos, una situación que se mantiene un mes después de las intensas lluvias registradas en marzo, que provocaron caídas de piedras en la zona.
Según ha explicado el alcalde, Ekaitz Pau, los episodios de lluvias torrenciales afectaron especialmente al entorno del faro y a la zona de Astondo, donde también se registraron desprendimientos en la ladera cercana al muelle. Fue durante una inspección rutinaria cuando la policía municipal detectó la presencia de rocas de gran tamaño en el camino de acceso al faro, una vía estrecha de apenas dos metros y medio de ancho muy transitada por vecinos y visitantes.
Ante esta situación, el Ayuntamiento acordonó la zona y dio aviso a la Autoridad Portuaria, titular del camino, que tras inspeccionar el área decidió cerrar completamente el acceso. Actualmente, el tramo afectado permanece bloqueado con vallas en ambos extremos, impidiendo el paso por el camino habitual desde Astondo. El faro, no obstante, sigue siendo accesible a pie por rutas alternativas desde la zona de Ermua.
Aunque no se han producido daños personales, el riesgo sigue siendo elevado debido a la fuerte pendiente de la ladera y a la posibilidad de nuevos desprendimientos, lo que podría afectar directamente a quienes transitan por el camino. Por ello, la Autoridad Portuaria analiza ahora qué medidas adoptar para estabilizar el terreno y poder reabrir el acceso con garantías de seguridad.
Acceso a la playa de La Salvaje
Una situación que recuerda a la que atraviesa la rampa de acceso a la playa de La Salvaje, en Sopela, cerrada desde el pasado mes de enero tras un deslizamiento de tierra que mantiene el riesgo de nuevos desprendimientos. Desde entonces, el paso permanece completamente cortado, sin acceso para vehículos, incluidos los de emergencia o limpieza, y con la única alternativa de unas escaleras.
En este caso, el Ayuntamiento de Sopela asegura que la competencia corresponde a la Demarcación de Costas, a la que ya ha reclamado en varias ocasiones que intervenga. Sin embargo, denuncian que, por el momento, no se está haciendo cargo de la situación, lo que ha derivado en un conflicto institucional.
Inaccesibles para ambulancias o servicios de rescate
Además, el consistorio advierte del problema de seguridad que supone mantener la rampa cerrada, especialmente ante la imposibilidad de acceso para ambulancias o servicios de rescate en caso de emergencia. Por ello, ha solicitado informes al Gobierno Vasco y a la Diputación para acreditar el riesgo y presionar a Costas para que actúe con urgencia.




