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Josemi Beltrán, director del Festival de Cine y DDHH de San Sebastián: “No es un festival para ser cobardes ni tímidos”

Reivindica el papel del cine como herramienta crítica en una edición marcada por Palestina, las migraciones o la crisis climática

Josemi Beltrán: “No es un festival para ser cobardes ni tímidos”

San Sebastián

El Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián arranca una nueva edición consolidado como una de las citas culturales más necesarias del calendario. En un mundo convulso, atravesado de conflictos y crisis humanitarias, su director, Josemi Beltrán, defiende el valor de "parar y mirar con perspectiva".

“Cada vez hay más ruido, más saturación y, a veces, cierto pesimismo. Y hay que abrir un hueco para pensar lo que nos rodea de otra manera”, explica. Esta es precisamente la filosofía que atraviesa toda la programación, donde el cine no es solo vehículo de denuncia, un "mero escaparate de mensajes" sino también una "propuesta artística", con películas que han pasado por grandes certámenes internacionales como el Festival de Cannes, la Berlinale o el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Mirada a Palestina

Uno de los grandes retos, reconoce Beltrán, es programar en un contexto cambiante. “Vivimos en un mundo en el que de la noche a la mañana puede estallar un conflicto”, recalca, aunque matiza que el festival no se guía únicamente por la actualidad inmediata: “El cine que nos interesa necesita reposo y distancia”.

Aun así, hay temas que emergen con fuerza. Este año, Palestina ocupa un lugar destacado en la programación. “No ha sido casualidad. En los festivales internacionales había una presencia muy fuerte de películas sobre Gaza”, explica, una realidad que también se refleja en los coloquios y actividades paralelas organizadas en el certamen donostiarra. Precisamente la película escogida para la apertura es "Palestina 36" de Annemarie Jacir, Premio del Festival en 2019. Ya entonces la cineasta estuvo en San Sebastián para recoger el galardón, pero no será así este año para la inauguración porque "la urgencia en Gaza le obliga a quedarse allí con su familia".

Junto a la crítica situación en Palestina, cuestiones como las migraciones, la infancia, la explotación laboral o los derechos de las mujeres vuelven a articular una programación. “Buenas intenciones tienen casi todas las películas, pero hay que saber contarlas con fuerza para que justifiquen estar en pantalla”, apunta el director del festival.

Mirar de frente la realidad

Lejos de esquivar las historias más duras, el festival apuesta por mirarlas de frente porque esta cita “no es un espacio para ser cobardes ni tímidos”. En su opinión, el público que acude a las salas busca propuestas "sin medias tintas", que inviten tanto a la emoción como a la reflexión crítica.

Ese diálogo con el espectador es, de hecho, una de las claves del certamen, con coloquios diarios y una importante implicación de colectivos sociales. “Nos encanta que el público intervenga, incluso que discrepe”, destaca.

Además, mantiene una fuerte apuesta pedagógica con sesiones dirigidas a escolares, desde los cuatro años hasta la adolescencia, con el objetivo de fomentar desde edades tempranas valores como la empatía o el pensamiento crítico.

Imanol Uribe, premio de honor del festival

En esta edición, el Festival de Cine y Derechos Humanos entregará su premio honorífico al cineasta Imanol Uribe, director de películas como "La Fuga de Segovia", "la Muerte de Mikel", "Llegaron de Noche", "Días Contados" o "Bwana", que se proyectará en el marco del festival el próximo 30 de abril.

"Lleva más de 40 años haciendo películas, representa ese cine de la transición aquí en el País Vasco y en España. Fue uno de los primeros que tuvo una mirada sobre nuestra realidad, sobre la sociedad y la política. A mí me parece que por ejemplo "La Muerte de Mikel es un absoluto clásico con esa mirada a la Euskadi de los años 80, donde por primera vez se tratan temas como el terrorismo, la droga o la homosexualidad, de una manera super franca" defiende Beltrán.

Tras 23 ediciones, el festival no solo resiste, sino que refuerza su sentido. “Cada año tiene más necesidad”, concluye su director, convencido de que, frente a la velocidad y el ruido del presente, el cine sigue siendo una herramienta imprescindible para comprender —y cuestionar— el mundo.

Eva Monente

Jefa de redacción. Editora de los informativos...