Iniciados los trámites para que Riomalo de Arriba sea BIC

Riomalo de Arriba / Junta de Extremadura

Plasencia
El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado el miércoles, 12 de noviembre, la resolución por la que se inicia (incoa) el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) la zona histórica de la alquería hurdana de Riomalo de Arriba, en el municipio cacereño de Ladrillar. La protección se plantea bajo la categoría de Lugar de Interés Etnológico, reconociendo el valor patrimonial de este singular enclave.
La resolución destaca que Riomalo de Arriba constituye un ejemplo excepcional de arquitectura vernácula, desarrollada en un entorno marcado por el aislamiento, el minifundismo y las dificultades socioeconómicas. Sus construcciones tradicionales se levantaron con materiales del entorno inmediato —pizarra, esquistos, tierra y madera— y han llegado hasta nuestros días prácticamente sin alteraciones sustanciales, gracias al abandono progresivo tras la despoblación masiva iniciada a mediados del siglo XX.
Este fenómeno, aunque supuso el deterioro de muchas edificaciones, también permitió conservar la homogeneidad y coherencia del conjunto, lo que ahora motiva la adopción de medidas de salvaguarda y protección legal.
Riomalo de Arriba se caracteriza por un asentamiento concentrado y compacto, adaptado a la abrupta topografía hurdana. Sus calles son irregulares, estrechas y retorcidas, formando pequeñas manzanas entre viviendas angostas y modestas, de una o dos plantas, construidas en mampostería con mortero de tierra y cubiertas de pizarra. Este tipo de edificación, conocida como “arquitectura negra”, refleja la austeridad y la estrecha vinculación con la economía campesina de subsistencia.
Las casas presentan esquinas redondeadas para ganar estabilidad, cubiertas de un solo faldón con lajas de pizarra sin trabazón y un único hueco exterior: la puerta. Todo ello conforma un paisaje arquitectónico genuino, hoy considerado patrimonio cultural.
Entre las construcciones más destacadas figuran las antiguas Escuelas, levantadas a principios del siglo XX por el Ministerio de Instrucción Pública, y la iglesia parroquial, un modesto templo exento situado en la parte alta del núcleo urbano, datado entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
La declaración como BIC busca garantizar la conservación de este conjunto, que constituye un testimonio vivo de la arquitectura tradicional hurdana y de la forma de vida en la Alta Extremadura. Con ello, se pretende que estas infraestructuras rurales sean conocidas, estudiadas y transmitidas a las generaciones futuras.




