
Caritas se ofrece como centro colaborador en el proceso de regularización administrativa de migrantes irregulares
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Conexión Caritas Diocesana de Plasencia
Plasencia
El Centro de Acogida de Cáritas Diocesana de Plasencia se ha consolidado como una de las principales puertas de entrada a los recursos de apoyo social para personas en situación de exclusión en el norte de Extremadura. Especialmente en periodos previos a las campañas agrarias, el recurso se convierte en un espacio de referencia para personas migrantes en situación irregular que llegan a la comarca en busca de trabajo.
Cáritas Diocesana de Plasencia ha solicitado formalmente ser centro colaborador en el proceso de regularización administrativa abierto recientemente, con el objetivo de evitar que las personas migrantes tengan que desplazarse hasta Cáceres, única ciudad de la provincia donde actualmente puede realizarse el trámite.
“Hemos solicitado esta colaboración como centro colaborador, que es muy importante”, señala Torres, quien reconoce que supone una responsabilidad, pero también una respuesta necesaria. “Creíamos y consideramos importante que Cáritas Diocesana de Plasencia, en el conjunto de la diócesis, diera un paso más”.
En este sentido, recalca el compromiso de la entidad: “Los corazones de Cáritas están ahí para dar testimonio, para dar apertura, para dar acogida”.
“El proyecto Volver a SER, que es el proyecto para el conjunto de la exclusión de las personas sin hogar, lógicamente es esa puerta y este centro de acogida en concreto es la puerta de acceso de entrada a la exclusión, a las personas en riesgo de exclusión social”, explica Iván Torres, coordinador del proyecto.
En este recurso confluyen perfiles muy diversos. “Personas sin hogar, personas con problemas de adición, personas en desempleo, todo un conjunto de problemas”, señala Torres, quien subraya que las personas migrantes forman ya parte estructural de esta realidad social: “Cada vez son más las personas migrantes, que también se van convirtiendo precisamente por la exclusión que genera la falta de empleo”.
Una atención permanente durante todo el año
Aunque tradicionalmente la llegada de temporeros estaba vinculada a campañas concretas, la atención a población migrante se ha convertido en una demanda estable. “En los últimos años, dos, tres, cuatro años, estamos teniendo una demanda permanente”, afirma el coordinador de Cáritas.
Esta situación ha llevado a la entidad a ampliar recursos: “La institución y Cáritas, siendo conscientes de esta realidad, creó un dispositivo y tiene un dispositivo de dos pisos en la ciudad de Plasencia, para atender precisamente de una manera mucho más directa a estas personas”.
Torres insiste en el enfoque de acogida de la organización: “Cáritas es siempre una institución de acogida, de brazos abiertos, y que quiere acompañar a las personas”.
Entre 450 y 500 personas atendidas cada año
El Proyecto Volver a SER atiende anualmente a un volumen significativo de personas. “Estamos atendiendo, en el conjunto del Proyecto Volver a SER, a lo largo de todo el año, entre 450 y 500 personas”, detalla Torres.
El perfil de las personas atendidas ha cambiado en los últimos años. “Personas de diferentes edades, personas jóvenes, el tema de la salud mental, el tema de la adición, el tema de las personas migrantes irregulares”, enumera.
Para responder a esta complejidad, Cáritas ha reforzado su red de recursos con centros de acogida, centros de reinserción, viviendas de vida autónoma y programas de apoyo al empleo. “Considerábamos que el problema de la inmigración había que darle en el tiempo más cabida que nos permitiera también hacer procesos individualizados de una manera mucho más personalizada”, explica.
Una llamada a la integración y la dignidad
Iván Torres defiende la regularización como una necesidad social: “Es una demanda social, como se ha hecho en otros momentos en España”. Y añade: “Son personas que están aportando también al conjunto de la sociedad española de diferentes formas”.
Por ello, insiste en la importancia de la integración plena: “Ponerse manos a la obra para que estas personas se integren lo más efectivamente como ciudadanos”, lo que implica “obligaciones, por supuesto, pero también derechos”.
El objetivo final, subraya, es claro: “Darles a las personas, en definitiva, la vida lo más digna posible, como es el objetivo de todo ser humano”.




