Sociedad

Una macrogranja con hasta 216.000 gallinas está en trámites de autorización en el Concello de Curtis

La Xunta condiciona la autorización del proyecto a que se impermeabilice el terreno y se canalicen sus residuos, en plena cuenca del Río Mandeo. Arco Iris denunciará el proyecto ante la Comisión Europea

Gallinas / Getty Images

A Coruña

Una macrogranja con hasta 216.000 gallinas está en trámites de autorización en el Concello de Curtis. La Xunta ha publicado el informe sobre evaluación ambiental del proyecto, para la producción de huevos camperos, que se ubicaría en el Monte Estraviz, en la parroquia de Santa María do Foxado. Promueve la actuación, de hasta nueve naves con 24 mil gallinas cada una, la empresa Finca Bosqueval SL.

La Consellería de Medio Ambiente condiciona la autorización medioambiental del proyecto a que se ejecuten las canalizaciones e impermeabilización del terreno para impedir que la actividad afecte a la red hidrográfica y a las aguas subterráneas. Advierte de que el complejo, se ubicará en la cuenca del Río Mandeo.

La asociación ecologista Arco Iris presentará una queja formal ante la Comisión Europea en contra de la macrogranja

La Xunta exige también medidas para que disminuya la previsible contaminación acústica y los hedores y una estrategia nutricional para las gallinas que reduzca los problemas medioambientales de sus deposiciones, que deberán retirarse cada dos días. La propia empresa calcula la cantidad de estiércol que generará cada nave de 480 toneladas al año con lo que cuando esté a pleno rendimiento se producirán 4.320 toneladas anuales.

El portavoz de Arco Iris, Pachi Lueiro, alerta sobre la cantidad de amoniaco que generarían los residuos y su incidencia en la cabecera fluvial de ríos como el Mandeo.

Las obras se desarrollarán en cuatro fases, en la primera se construirán también servicios generales y tres naves con 72 mil gallinas, hasta llegar a las nueve naves y superar las 216 mil. Finca Bosqueval pretende construir unas naves con libre circulación de las gallinas y suministro de pienso de forma mecanizada. Los huevos se recogerán a diario y se enviarán al almacén central a través de un sistema mecanizado de cintas transportadoras. Las gallinas llegarán a la granja con unos tres meses de vida, tendrán una vida productiva de 16 a 17 meses y, a continuación, serán sacrificadas, detalla la declaración de impacto ambiental.

La Dirección Xeral de Patrimonio Natural de la Xunta advierte de que las grandes dimensiones del proyecto provocarán un efecto barrera para la fauna de la zona y exige que se establezcan corredores especiales. y a la puesta en marcha de un programa de seguimiento y vigilancia ambiental.

 
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