Huerto de verano: el exceso de tomates y la mejor forma de disfrutarlos
Lo analizamos en Coruña Científica, con Bibiana García

Coruña Científica: Huerto de verano
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A Coruña
Cualquiera que tenga un huerto —o conozca a alguien que lo tenga— sabe que a finales de agosto y principios de septiembre llega la explosión de tomates. Los huertos de verano producen tanto que es casi obligatorio comer tomates cada día, repartirlos entre familiares y amigos o preparar salsas para conservar.
A la hora de guardarlos surge la eterna duda: ¿es mejor mantenerlos en la nevera o a temperatura ambiente? La ciencia también tiene algo que decir sobre este asunto.
¿Por qué los tomates maduran en verano?
La clave está en el clima. La planta del tomate necesita temperaturas cálidas, entre 20 °C y 35 °C, y mucha luz solar, unas 6 a 8 horas al día. Estas condiciones solo se cumplen en verano en latitudes como la nuestra.
Tras florecer con sus características flores amarillas, la planta concentra toda su energía en generar el fruto, que madura en abundancia en agosto y septiembre.
El papel de los invernaderos
El uso de invernaderos permite mantener temperaturas más altas de manera artificial. Se trata de recintos cerrados con materiales transparentes que dejan pasar la luz del sol, pero retienen el calor. Este fenómeno es comparable al efecto invernadero de la Tierra, que hace posible la vida en nuestro planeta al mantener una temperatura media cercana a los 15 °C en lugar de los –18 °C que habría sin atmósfera.
¿Debemos guardar los tomates en la nevera?
Existe controversia sobre este tema. Lo que está claro es que los tomates deben consumirse lo antes posible tras ser recolectados, ya que pierden sabor y textura desde el momento en que se separan de la planta.
Un estudio de la Universidad de Gotinga (Alemania) concluyó que la clave está más en la variedad del tomate y en el tiempo desde su recolección que en la temperatura de almacenamiento. Compararon tomates recién recogidos guardados a 20 °C y a 7 °C durante cuatro días y no encontraron diferencias significativas en el sabor.
La conclusión científica es clara: lo ideal es consumir tomates frescos lo antes posible para disfrutar de todo su sabor.
Otras plantas del huerto de verano
Aunque el tomate es el protagonista, no está solo. Entre los cultivos típicos del huerto de verano encontramos:
- Zanahorias
- Lechugas
- Berenjenas
- Calabacín
- Pepinos
- Cebollas
En cambio, el huerto de invierno se llena de verduras resistentes al frío como puerros, acelgas, brócoli, coliflor o grelos.
El valor de consumir productos de temporada
Una alimentación sostenible pasa por consumir frutas y verduras de temporada y de proximidad. De esta manera reducimos la huella ecológica, apoyamos la economía local y disfrutamos de los alimentos en su mejor momento de sabor y nutrientes.
Con la llegada de septiembre, mes de nuevos propósitos, puede ser un buen momento para mejorar nuestra cesta de la compra y apostar por lo que nos da la tierra en cada estación.




