Los impuestos municipales suben en Vigo un 4% este 2026
La ciudad lidera la presión fiscal de Galicia
Vigo estrena el año 2026 con un escenario fiscal más exigente que el de las otras grandes ciudades de Galicia
Mientras Pontevedra, Ferrol o Lugo han optado por blindar sus tasas, Vigo aplicará este año una subida generalizada del 4% en sus tributos y una reforma de calado en la tasa de recogida de residuos.
Sostener los servicios
Desde el consistorio vigués se defiende que este incremento del 4% en las ordenanzas fiscales es una "actualización" necesaria para favorecer el mantenimiento de la calidad de los servicios municipales, cuyo coste de explotación se ha visto tensionado por el aumento de la inflación de los últimos meses.
El cambio más sensible para el bolsillo ciudadano se encuentra en el recibo de la basura. Vigo abandona el modelo de tarifa plana para implantar un sistema mixto. Según fuentes municipales, este giro responde directamente al incremento del canon que la planta de Sogama, dependiente de la Xunta de Galicia, cobra al Concello, un coste que ahora se traslada, en parte, a la factura de los hogares.
Vigo frente al resto de Galicia
La comparativa con otras urbes deja a Vigo en una posición de mayor carga fiscal este ejercicio. Así, mientras Vigo sube un 4%, Pontevedra mantendrá todos sus impuestos congelados por duodécimo año consecutivo.
Vigo no está sola en las subidas; Ourense ha aplicado un aumento del 44% en la basura, pero la ciudad viguesa destaca por aplicar un incremento transversal en la mayoría de sus tasas. Mientras tanto, Santiago o Lugo han optado por una subida progresiva hasta 2029 para suavizar el golpe.
Alquileres y peajes al alza
Esta presión fiscal municipal se suma a un contexto económico local especialmente complejo para las familias viguesas. Vigo se convierte en la ciudad más cara de Galicia para vivir de alquiler, con una media de 11'2 euros por metro cuadrado.
Con la carne de ternera y los huevos subiendo por encima de los dos dígitos, hasta en un 12% en algunos productos, el poder adquisitivo de los vigueses se verá puesto a prueba pese a la revalorización de las pensiones del 2,7%.
Los usuarios de la AP-9, arteria vital para la ciudad, sufren desde este 1 de enero una subida de los peajes del 4,68%. Como contraparte, la Xunta ha congelado el peaje de la AG-57 (Puxeiros-Val Miñor), lo que supone un alivio para los desplazamientos hacia el sur de la comarca.
Además, el Gobierno central ha prorrogado las ayudas al transporte público y el Concello ha congelado el precio del billete de Vitrasa, lo que permitirá amortiguar los costes de movilidad urbana dentro de la ciudad de Vigo.