Sánchez Pizjuán, contigo empezó todo
Giráldez se estrenó en el primer equipo con una victoria en Sevilla

SEVILLA 17/03/2024.- El delantero noruego del Celta de Vigo Jorgen Larsen, celebra su gol contra el Sevilla, durante el partido de la jornada 29 de LaLiga EA Sports este domingo en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal / José Manuel Vidal (EFE)

Vigo
“Yo no soy el protagonista de esto, son los futbolistas. Me alegro mucho por el club y por la afición, por toda la gente que ha tenido momentos complicados. Hay que disfrutar de estas victorias”. Así empezaba su primera rueda de prensa oficial post partido de Claudio Giráldez en Primera División. Lo hacía después de su debut en el Ramón Sánchez Pizjuán; lo hacía después de estrenarse con victoria por 1-2 ante el Sevilla. Toda una declaración de intenciones de su forma de ser, siempre en un perfil bajo y a gusto en un segundo plano, dando el protagonismo absoluto a los jugadores y, lo más relevante, siempre priorizando en sus pensamientos el club y la afición que, desde pequeñito, es su club y su afición.
Aquel 17 de marzo de 2024 supuso un cambio radical en el devenir del club. De la depresión, la desesperación, el aburrimiento y los comportamientos tan elitistas como añejos de Rafa Benítez, a la esperanza, la ilusión y la conexión con el celtismo. Y todo empezó en ese partido del Sánchez Pizjuán. El Celta venía de perder 4-0 en el Santiago Bernabéu y se acercaba peligrosamente a los puestos de descenso. Lejos de hacer algo de autocrítica, Rafa Benítez no se movió un ápice de su discurso de la maratón, la tranquilidad y “esto es lo que hay”. La directiva toma una doble decisión muy valiente: romper un contrato multimillonario y apostar por el técnico del Celta Fortuna sin experiencia en Primera.
Claudio Giráldez, siempre al servicio del club, podía haber tomado la decisión de no entrenar en ese Celta Sevilla, sin apenas días para prepararlo, y comenzar su andadura después del parón de dos semanas que había por compromisos de la Selección. Hubiese sido lo menos arriesgado, pero ni el Celta ni Claudio estaban para esperar mucho.
Sostenía en la previa el técnico de O Porriño que quería un equipo valiente y descarado. Y así fue. Se adueñó del balón hasta el punto de acabar el encuentro fuera de casa con el 65% de posesión. Una auténtica declaración de intenciones.
Lo hizo con cuatro canteranos en el campo y lo hizo con los “Hugos” como titulares. Sotelo llevando las riendas del equipo y Hugo Álvarez jugando como carrilero en defensa de cinco, como hacía de forma recurrente en el Celta Fortuna. Los once elegidos fueron Guaita; Manquillo, Mingueza (como central), Unai, Carlos Domínguez y Hugo Álvarez; Sotelo, Beltrán; Aspas, Jo Bamba y Strand Larsen. Una alineación ofensiva y con la clara intención de tener el balón.
Y eso que la cosa no empezó del todo bien. Porque mientras el Celta tenía el balón, vivía en campo rival y ponía cerco a la portería de Nyland, fue el Sevilla el que a la contra hizo daño. En el minuto 18 lograba marcar En-Nesyri y le complicaba la vida al debut de Giráldez.
Pero el plan de partido no cambió. El Celta siguió teniendo el balón, circulando con mucha paciencia y con intención de hacer daño. Llegaron las ocasiones, pero la falta de puntería evitó que los celestes pudiesen batir la portería sevillista.
En la segunda parte llegaron los primeros movimientos de Claudio Giráldez, que le dio entrada al rookie Damián Rodríguez, pero también a Cervi, Starfelt, Jailson y un cambio decisivo: Carles Pérez. Y es que precisamente fue el extremo catalán el que logró empatar el partido. Fue en el minuto 72 con una extraordinaria jugada personal que acabó con un espectacular tiro cruzado. El empate sabía muy bien y podía ser un buen punto de inflexión para el Celta.
Pero Claudio no se conformaba y el equipo tampoco. Siguió moviendo el balón y buscando la portería de Nyland. No se conformó con el empate y fue capaz, en el minuto 78, de darle la vuelta al marcador. Centro de Bamba desde la izquierda y remata de tacón de Larsen para poner el 1-2. Faltaban 12 minutos y se venía el último arreón del Sevilla para intentar salvar los muebles. Pero el Celta defendió con balón y fue capaz de aguantar el resultado sin sufrir demasiado castigo.
Ese 17 de marzo de 2024 todo cambió. Atrás quedaba Benítez y decíamos hola a Claudio Giráldez. De la permanencia a clasificarse para Europa y a jugar en Zagreb o Stuttgart. Todo empezó en el Sánchez Pizjuán. La era Claudio.

Jacobo Buceta
Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998. Director de Hoy por Hoy Vigo desde 2008 y narrador de...




