José López Crecente, el escalador coruñés que sigue conquistando montañas a los 80 años
Es el protagonista de La Galería de Hoy por Hoy A Coruña

A Coruña
A punto de cumplir 80 años, José López Crecente continúa haciendo lo que ha marcado su vida: subir a la montaña. Nacido en A Coruña y vinculado a la escalada desde hace más de cinco décadas, es una de las grandes referencias del montañismo gallego y uno de los protagonistas de La galería de Hoy por Hoy A Coruña.
Su historia es la de una pasión que no entiende de edad, una trayectoria vital y deportiva que sigue viva entre rocódromos, escuelas de escalada y grandes cordilleras del mundo.
Una vida unida a la montaña
José comenzó a ir al monte con unos 25 años, cuando residía en León. Primero fue el senderismo, la pesca y el contacto con la naturaleza, hasta que poco a poco fue dando el salto a la escalada, en una época en la que el material y la seguridad poco tenían que ver con los actuales.
Recuerda que entonces el sexto grado era el máximo nivel que se escalaba y que hoy los jóvenes alcanzan cotas que entonces parecían impensables. Aun así, la esencia, asegura, sigue siendo la misma: preparación, cabeza y respeto por la montaña.
Entrenar a los 80 años
Lejos de retirarse, José continúa entrenando de forma regular. Cuando llueve acude a los rocódromos y, cuando el tiempo acompaña, escala en zonas próximas a A Coruña como el Monte Xalo, una de las escuelas clásicas de escalada en Galicia, o en el entorno del río Eume, cerca de As Pontes.
También practica boulder, aunque reconoce que ahora es más prudente. A su edad, una caída puede tener consecuencias importantes, por lo que evita riesgos innecesarios sin renunciar a la actividad.
Libertad y compañerismo
Cuando se le pregunta qué le atrajo de la escalada y por qué sigue practicándola tantos años después, José habla de libertad, de estar en plena naturaleza y de la satisfacción de alcanzar una cima. Pero también destaca algo fundamental: el compañerismo.
Escala con jóvenes de 16 o 18 años, con adultos de 30 o con compañeros de más de 60, y en la montaña desaparecen las diferencias de edad, profesión o condición social. “Allí somos todos iguales”, explica.
Llegar arriba… y saber bajar
Alcanzar la cima es un momento de disfrute y contemplación, pero José insiste en que la actividad no termina ahí. El descenso, ya sea rappelando, caminando o destrepando, exige tanta o más atención que la subida.
Un mal apoyo o un agarre que se rompe pueden provocar una caída importante incluso en tramos aparentemente sencillos. Hasta que no se vuelve a estar abajo, la actividad no ha terminado.
El accidente que no lo apartó de la escalada
A lo largo de su vida ha sufrido algunos percances, pero el más grave llegó en 2014, cuando tenía 68 años, escalando en el Naranjo de Bulnes, en Asturias. Un seguro se soltó a unos 400 metros del suelo y sufrió una caída que le provocó una grave fractura en el calcáneo.
Fue rescatado en helicóptero y los médicos le advirtieron de que probablemente no volvería a escalar. Sin embargo, apenas seis meses después ya estaba de nuevo en la pared, demostrando que la determinación y la pasión también forman parte de la recuperación.
Grandes montañas y recuerdos imborrables
José ha escalado en los Alpes, ha estado en el campo base del Everest, donde alcanzó un seis mil con medios muy limitados, y ha viajado al Karakórum junto a su hijo, hasta las inmediaciones del K2. En España ha coronado las principales cimas y guarda un recuerdo especial de una vía de mil metros en el Pirineo francés, así como de numerosas ascensiones en los Picos de Europa.
Más recientemente ha viajado a la Patagonia, donde pudo contemplar montañas míticas como el Fitz Roy o el Cerro Torre.
Familia, trabajo y montaña
José fue militar del Ejército de Tierra, dentro del Cuerpo de Especialistas en Telecomunicaciones. Compatibilizó su profesión con la montaña aprovechando fines de semana y vacaciones. Ya jubilado, dispone de más tiempo para viajar, siempre sin perder de vista a la familia.
Sus hijos también escalaron durante un tiempo y ahora sueña con que su nieto de 11 años continúe esa tradición.
Nuevos planes por delante
Lejos de pensar en retirarse, José ya tiene nuevos proyectos. En abril viajará junto a su hijo para recorrer varios parques naturales del oeste de Estados Unidos, especialmente en la zona de California, en un viaje de varias semanas.
A sus casi 80 años, José López Crescente sigue demostrando que la pasión por la montaña no caduca y que cada cima alcanzada es solo el inicio del siguiente camino.




