El sector pesquero de Vigo se planta ante el "inasumible" nuevo reglamento de la UE
La flota de bajura de la ría se une a la protesta contra unas exigencias de control que consideran inviables para las artes menores

Barco pesquero en el Puerto de Vigo

Vigo no es ajena al malestar que recorre el litoral gallego. Tras la movilización de este fin de semana en Cambados, donde medio millar de personas y una veintena de cofradías de las Rías Baixas alzaron la voz, el sector pesquero vigués refuerza su rechazo al nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca. Una normativa que califican, sin ambages, de "inasumible".
Un muro de burocracia en plena ría
Para los marineros que faenan en la ría de Vigo, el nuevo reglamento, en vigor desde el pasado sábado, supone un choque frontal con la realidad de su trabajo diario. Entre los puntos más críticos que denuncian los pósitos locales se encuentran las notificaciones imposibles. La norma exige avisar de la entrada a puerto con cuatro horas de antelación. Para la flota de bajura viguesa, que trabaja a escasos 15 o 30 minutos del muelle, cumplir este plazo es "legalmente imposible".
Además, denuncian no contar con margen de error. La obligación de declarar las capturas desde el primer kilogramo aumenta el riesgo de sanciones por discrepancias mínimas entre la estimación a bordo y el pesaje real en la lonja.
Los patrones deberán cumplimentar hasta ocho notificaciones electrónicas mientras realizan las maniobras de entrada a puerto, por lo que denuncian una sobrecarga administrativa.
"Navegar o rellenar papeles"
Desde las cofradías que operan en la zona de Vigo se advierte de un peligro latente: la seguridad marítima. "Es un problema real", sostienen los portavoces del sector.
Obligar al patrón a desatender el gobierno y la vigilancia de la embarcación en los momentos más críticos de la navegación para realizar gestiones digitales pone en riesgo a la tripulación.
"No nos queda otra que protestar porque esto es inviable para las embarcaciones de artes menores", señalaba Alejandro Pérez, portavoz de la protesta, subrayando el agravio que sufre la flota gallega frente a otras realidades europeas.
Un futuro incierto para la flota artesanal
Aunque actualmente la normativa afecta a barcos de entre 12 y 15 metros de eslora, el horizonte para el sector pesquero de Vigo es preocupante. El calendario de Bruselas es estricto: en 2028 se incluirán los barcos de hasta 10 metros y en 2030 la medida alcanzará incluso a las embarcaciones de 8 y 9 metros.
Este escenario amenaza con asfixiar a la flota artesanal, que ve en estas medidas una falta de sensibilidad hacia las particularidades de la pesca de bajura en las Rías Baixas.




