Los eclipses en el cine: cuando el Sol se apaga en la gran pantalla
Martín Pawley analiza los eclipses en el cine en Coruña Científica

Eclipse total de sol

A Coruña
Los eclipses solares han fascinado a la humanidad desde siempre, pero también han dejado una huella profunda en la historia del cine. Más allá de su valor científico o astronómico, la desaparición momentánea del Sol se ha convertido en un recurso visual y narrativo que directores de todo el mundo han sabido integrar en la gran pantalla.
Desde los primeros años del siglo XX, el cine ha mostrado un interés especial por este fenómeno. De hecho, las cámaras cinematográficas fueron utilizadas muy pronto para filmar eclipses reales, incluso con fines científicos. Los eclipses visibles en la península ibérica en 1905 y 1912 llegaron a registrarse en película, aunque muchas de esas imágenes se han perdido con el paso del tiempo.
Eclipses reales filmados para el cine
Uno de los casos más conocidos es el de Barrabás (1961), dirigida por Richard Fleischer. Para esta superproducción bíblica, el equipo decidió rodar un eclipse total de Sol real y utilizarlo como parte clave de la narración, coincidiendo con la muerte de Jesucristo.
La decisión supuso un enorme reto técnico: filmar un eclipse con cámaras de 35 milímetros y el equipamiento de la época era algo prácticamente inédito. El resultado, sin embargo, fue tan impactante como eficaz desde el punto de vista cinematográfico, logrando una oscuridad real imposible de recrear artificialmente.
El eclipse como recurso narrativo
En muchas películas, los eclipses no son solo un espectáculo visual, sino que marcan un punto de inflexión en la historia. Un ejemplo claro es Dolores Claiborne, estrenada en España con el título de Eclipse total, basada en una novela de Stephen King.
En este filme, el eclipse solar no es un simple telón de fondo: se convierte en el momento clave en el que sucede un acontecimiento decisivo para la trama. La atención colectiva puesta en el cielo permite que la historia avance en una dirección inesperada, utilizando el fenómeno astronómico como herramienta narrativa.
Eclipses ficticios, pero igualmente poderosos
No siempre es necesario que el eclipse sea real. El cine ha recurrido en numerosas ocasiones a eclipses recreados o simbólicos, integrados en el relato por su carga emocional y visual. En el cine español, Matador, de Pedro Almodóvar, incluye varias referencias a un eclipse total que acompaña y refuerza el clímax de la película.
Este uso simbólico demuestra que el eclipse funciona como un lenguaje cinematográfico universal, capaz de transmitir cambio, tensión, destino o castigo sin necesidad de explicaciones explícitas.
Un fenómeno presente en cines de todo el mundo
Los eclipses aparecen en películas de muy distintas nacionalidades y géneros, desde grandes producciones hollywoodienses hasta cine más experimental o procedente de países con menor presencia internacional. El fenómeno solar ha sido utilizado tanto como elemento anecdótico como eje central del relato.
En los últimos años, además, el desarrollo de la tecnología digital ha facilitado que cineastas y creadores audiovisuales puedan filmar eclipses reales con mayor libertad, dando lugar a obras de carácter artístico y experimental centradas casi por completo en la evolución de la luz durante el fenómeno.
El poder cinematográfico de un instante único
La fuerza de los eclipses en el cine reside en su carácter excepcional. Son momentos breves, irrepetibles y profundamente impactantes para quien los presencia, cualidades que encajan perfectamente con el lenguaje audiovisual.
Por eso, más de un siglo después de las primeras filmaciones, los eclipses siguen siendo una fuente de inspiración constante para el cine, capaces de transformar el cielo —y la pantalla— en un espacio de misterio, emoción y narrativa pura.




