Los trabajadores de Losán recorren Curtis con sus protestas por la crisis de la empresa
No cobran desde noviembre y los impagos empiezan a afectar a las economías familiares


A Coruña
Los trabajadores de Losan y Aserpal se han manifestado este mediodía en Curtis para denunciar la situación de este grupo empresarial. Han salido desde la rotonda de acceso a la población hasta la fábrica de Industrias Losán en la localidad. Llevan sin cobrar desde noviembre y no tienen noticias de la compañía.
Saben de forma extraoficial que sus directivos están manteniendo reuniones con la SEPI y el IGAPE, gobierno central y Xunta y con los bancos para buscar soluciones a una situación financiera que se complicó durante la pandemia y no se ha solventado en una multinacional relacionada con el sector de la madera y su transformación muy unida al sector de la construcción.
Los más de 900 trabajadores de la multinacional maderera con sede en A Coruña, 200 de ellos en la fábrica matriz de Curtis y Aserpal en Vilasantar, tienen problemas reales tras más de dos meses sin cobrar. A los 200 puestos de trabajo directos en la comarca hay que sumar todos los empleos indirectos de transporte o de gestión forestal, de orden de 600 u 800 más, según el momento.
Los Alcaldes de Curtis, Vilasantar, Mesía, Sobrado, Oza, Boimorte, Melide e Irixoa han firmado un manifiesto conjunto en defensa de una actividad que consideran central y estratégica para el rural en Galicia. Exigen un plan de rescate.
Alcaldes y trabajadores consideran que el cierre de las plantas supondría un golpe irreversible para la economía del interior de la provincia y un gran paso atrás en la lucha contra la despoblación rural.
En la actualidad industrias Losan cuenta con más de 900 empleados en sus plantas en España que, junto a las de Galicia, se sitúan en Cuenca, Soria, Ciudad Real y Zamora y otros 650 aproximadamente en Holanda, Rumanía y Estados Unidos, según los datos de que disponen los concellos. La multinacional Losan, muy unida a la actividad del sector de la construcción, recibió una inyección de la SEPI tras la pandemia que alcanzó los 35 millones de euros.




