Cuando un perro une a miles de personas: la historia de Lucas
Sara Duarte cuenta cómo vivieron el ataque y cómo la comunidad respondió de forma inmediata

A Vivir las Rías: Lucas The Dog
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A Coruña
Hay historias que obligan a parar un segundo. A hacer un pequeño silencio. Porque no todos los abrazos se dan con los brazos. Algunos nacen de la preocupación, otros del cariño, y muchos llegan en forma de mensajes enviados desde miles de pantallas al mismo tiempo.
El protagonista de esta historia, contada en A Vivir Las Rías, es Lucas, un golden retriever que ha conseguido algo muy poderoso: reunir a toda una comunidad para abrazarlo justo cuando más lo necesitaba. En los últimos días, su historia dio un giro inesperado tras sufrir un ataque de un jabalí, un suceso que mantuvo en vilo a miles de personas que siguen su día a día.
El ataque del jabalí: un susto en la puerta de casa
El ataque ocurrió prácticamente en la puerta de casa. Un jabalí cruzaba la horta cuando Lucas salió del garaje y comenzó a correr tras él. En cuestión de segundos, la situación se volvió peligrosa. El animal se giró, embistió y Lucas quedó acorralado.
Sara Duarte, su humana, y su padre corrieron tras él bajo la lluvia, llamándolo sin parar. Ella, incluso, descalza y en pijama, sin pensar en nada más que en llegar a tiempo. Durante unos instantes, el miedo fue absoluto. Lucas lloraba y el jabalí no se apartaba.
Cuando por fin el animal huyó, Lucas corrió hacia Sara. Parecía estar bien, pero ya en casa, al meterlo en la ducha, aparecieron las heridas. Dos cortes que obligaron a acudir de urgencia al veterinario. Allí fue atendido y cosido, en una escena que Sara describió después comparándola con los peluches favoritos de Lucas.
La noticia más importante llegó después: Lucas está bien, es joven, fuerte y se está recuperando sin complicaciones.
Un abrazo masivo desde las redes sociales
Sara no contó lo ocurrido en el mismo momento del ataque. Fue al día siguiente, cuando decidió que fuera el propio Lucas quien explicara la historia a su manera en Instagram. La respuesta fue inmediata y abrumadora.
Miles de mensajes de apoyo, preocupación y cariño inundaron la cuenta de Lucas, que ya suma más de 60.000 seguidores. Un auténtico abrazo colectivo que ayudó a sobrellevar el susto y confirmó algo que ya intuían: Lucas no es solo un perro en redes, es un compañero emocional para mucha gente.
Por qué Lucas conecta tan bien con la gente
La clave del éxito de Lucas no está en grandes ediciones ni en contenidos preparados. Según explica Sara, todo lo que se muestra es completamente natural. Vida de aldea, casa, familia y rutinas sencillas.
Lucas es un perro libre, que se cuela en medio mientras el padre trabaja en la horta, que roba zapatillas a los vecinos y que convive con todo el mundo sin conflicto. Un golden retriever que, como ella misma dice, es incapaz de llevarse mal con nadie.
Ese carácter cercano y reconocible hace que muchas personas se vean reflejadas en él, recordando la vida tranquila, la infancia o la casa de los abuelos.
La “tantara abuela”, una protagonista inesperada
En el universo de Lucas hay una figura imprescindible: la abuela, conocida por todos como la “tantara abuela”. Su relación con Lucas ha conquistado a miles de seguidores.
Es ella quien lo mima, quien le cocina si hace falta y quien mantiene con él una conexión especial. Esa complicidad, captada sin artificios, es una de las grandes razones por las que los vídeos de Lucas emocionan tanto.
La voz de Lucas y el origen de la cuenta
La famosa voz de Lucas no es más que la de Sara, modificada con un filtro en una aplicación. Un recurso sencillo que da vida a los pensamientos del perro y que añade humor sin perder naturalidad.
La cuenta, además, nunca nació con la intención de crecer. Sara la creó como un álbum de recuerdos. Tras perder a su anterior perro, se dio cuenta de que las fotos acababan perdidas en la galería o en discos duros. Con Lucas quiso algo distinto: un espacio donde poder volver fácilmente a cada etapa de su vida.
Lo que empezó como un recuerdo personal terminó convirtiéndose en un lugar compartido por miles de personas.
Cuando las redes también enseñan y acompañan
Más allá del cariño, Sara destaca otro aspecto importante: el aprendizaje. A través de los comentarios, muchas personas con experiencia en perros aportan consejos, corrigen con respeto y ayudan a mejorar el cuidado de Lucas.
Un intercambio que demuestra que las redes, cuando se usan desde la honestidad, también pueden ser un espacio de acompañamiento real.
Un final con abrazo
Lucas sufrió un susto enorme, pero también vivió algo extraordinario: el apoyo sincero de una comunidad entera. Un abrazo colectivo que cruzó pantallas y que llegó justo cuando más falta hacía.
Porque sí, todos los abrazos se dan con los brazos. Pero algunos, como el de Lucas, se dan directamente desde el corazón.




