Auroras boreales visibles desde Galicia: por qué el cielo se iluminó de rojo
Carmen Denébola, de la Agrupación Astronómica IO nos cuenta más sobre este fenómeno

Coruña Científica: Auroras boreales en Galicia
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A Coruña
Galicia ha sido escenario de un fenómeno tan poco habitual como espectacular: la aparición de auroras boreales visibles desde distintos puntos del territorio gallego. Aunque la nubosidad y la lluvia impidieron su observación en muchas zonas, allí donde el cielo se abrió lo suficiente fue posible apreciar un resplandor rojizo en el horizonte norte, una imagen más propia del norte de Europa que de nuestras latitudes.
Este episodio se produce en un año en el que el cielo está siendo especialmente protagonista. A los eclipses y otros eventos astronómicos se suma ahora una intensa actividad solar que está dejando fenómenos poco frecuentes y que seguirá dando que hablar en los próximos meses.
Qué es exactamente una aurora boreal
Una aurora boreal es una luz natural que se forma en las capas altas de la atmósfera. Se produce cuando el Sol, además de enviarnos luz y calor, expulsa nubes de partículas muy energéticas que viajan por el espacio.
La Tierra está protegida por su campo magnético, que normalmente desvía esa energía. Sin embargo, cuando la actividad solar es muy intensa, parte de esas partículas logra penetrar en la atmósfera por las zonas cercanas a los polos. Al chocar con gases como el oxígeno o el nitrógeno, estos se excitan y emiten luz al relajarse, dando lugar a las auroras.
Es, en cierto modo, como si la atmósfera se convirtiera durante unas horas en una pantalla natural iluminada.
Por qué se han podido ver desde Galicia
Las auroras suelen concentrarse en el llamado óvalo auroral, una franja que rodea los polos terrestres. Para que sean visibles desde Galicia es necesario que se produzca una tormenta geomagnética muy fuerte, capaz de alterar el campo magnético terrestre y ampliar esa zona luminosa hacia latitudes más bajas.
Eso fue lo que ocurrió esta pasada noche. Una perturbación procedente del Sol alcanzó la Tierra y comprimió su campo magnético, permitiendo que entrara más energía en la atmósfera. Aunque la aurora no se situó sobre nuestras cabezas, sí pudo observarse muy baja en el horizonte norte, especialmente desde zonas con menos nubes y menor contaminación lumínica.
Por qué el color dominante fue el rojo
Muchas personas asocian las auroras boreales al color verde, pero en Galicia el tono predominante fue el rojo. Esto tiene una explicación tanto física como geográfica.
Desde nuestras latitudes no vemos la aurora completa, sino su parte más alta, situada a gran altitud en la atmósfera. En esas capas, el oxígeno emite principalmente luz rojiza, mientras que el verde es más frecuente en las auroras observadas más al norte, cuando se ven estructuras completas en forma de cortinas o arcos luminosos.
Además, hay que tener en cuenta la diferencia entre lo que ve el ojo humano y lo que captan las cámaras. A simple vista, el resplandor suele percibirse de forma muy tenue, casi blanquecina, mientras que los móviles y cámaras, especialmente en modo noche, realizan exposiciones largas que permiten captar colores mucho más intensos, como el rojo que aparece en muchas de las imágenes compartidas.
Un fenómeno cada vez más frecuente
La sensación de que este tipo de fenómenos se repiten más no es solo una impresión. El Sol atraviesa ciclos de actividad de unos once años, con periodos tranquilos y otros mucho más activos. En la actualidad nos encontramos en una fase de máxima actividad solar, con más manchas, erupciones y eyecciones de material.
Esto hace que aumente la probabilidad de episodios como este, algo que ya se ha podido comprobar en los últimos meses. Aunque las auroras no se pueden predecir con exactitud y antelación, sí es normal que durante este periodo volvamos a ver fenómenos similares desde Galicia.
Se podrán repetir en las próximas noches
La actividad solar continúa siendo elevada, aunque puede variar mucho en cuestión de horas. Por eso, más allá de lo ocurrido en una noche concreta, la mejor recomendación es seguir aplicaciones y servicios de monitorización de actividad geomagnética, que permiten saber si existe posibilidad real de observación en tiempo casi real.
En cualquier caso, los expertos recuerdan que, si se intenta observar el fenómeno, debe hacerse con prudencia, buscando lugares seguros y con el horizonte norte despejado, sin asumir riesgos innecesarios por las condiciones meteorológicas.




