El caso Reigosa reabre el debate sobre el transfuguismo en Lugo: una provincia con largos precedentes
Desde el apoyo de Fabriciano González a Vicente Quiroga en los 80 al 'Sabelazo' de Sarria
María Reigosa junto con el alcalde de Lugo, Miguel Fernández, en su toma de posesión como concejala.
Lugo
La decisión de María Reigosa de abandonar la militancia del PSOE mientras mantiene su acta como concejala en el Ayuntamiento de Lugo ha desatado un nuevo terremoto político en la capital lucense, reavivando el debate sobre el transfuguismo y sus efectos en las mayorías municipales.
La ruptura se produjo apenas dos meses y medio después de su llegada al ejecutivo local, en un contexto ya marcado por la crisis interna del PSOE provincial.
Tras varias semanas de tensiones, gestos públicos de desacuerdo y dificultades de integración en el grupo municipal, su continuidad como edil independiente deja en situación frágil a un gobierno que ya dependía de mayorías ajustadas.
Aunque Reigosa insiste en que no apoyará una moción de censura que permita al PP recuperar la alcaldía y el regidor, Miguel Fernández, busca aliviar la situación asegurando que "todo seguirá funcionando con normalidad", su salida recuerda inevitablemente episodios de transfuguismo que han marcado la política lucense en las últimas décadas.
Ni contigo ni sin ti
La capital lucense ya vivió en su consistorio casos sonados: desde el apoyo de Fabriciano González que dio la alcaldía a Vicente Quiroga en los años 80, hasta el episodio más citado, ocurrido hace 35 años, cuando el concejal socialista Antonio Mouronte facilitó la elección del popular Tomás Notario antes de desaparecer de la escena política.
El fenómeno tampoco es ajeno a la provincia. En el 2009, en Folgoso do Courel, una moción apoyada por el tránsfuga socialista Manuel Bouza entregó la alcaldía a Dolores Castro. En Sarria, el giro histórico llegó en 2003, cuando la edil del BNG Sabela Caldas rompió el bloque progresista y permitió un gobierno alternativo con el PP e Iniciativa Galega. Más tarde, en 2016, el PP intentó sin éxito otra moción de censura para desbancar a la socialista Pilar López con el apoyo de dos concejales de Compromiso por Galicia.
Incluso la Diputación vivió su propio terremoto: el socialista Manuel Martínez fue acusado de transfuguismo tras votar junto al PP en el pleno de organización de 2015, que entregó con su voto la gobernabilidad a Elena Candia durante 4 meses.
Con este nuevo episodio, el caso Reigosa se suma a una larga lista de movimientos que han cambiado mayorías, reconfigurado gobiernos y escrito algunas de las páginas más tensas de la política lucense.