A Vivir Galicia
Sociedad

Violencia en el deporte profesional y de base: "El problema está en las gradas y en las familias"

La madre de Raquel, una árbitra de 14 años, pone el foco en los clubs para que tomen medidas

La violencia, y homofobia en el deporte: ¿una lacra difícil de estripar?

Santiago de Compostela

La pasada semana volvió a cobrar protagonismo en el deporte profesional un episodio de insultos homófobos que recibió el delantero del Celta de Vigo, Borja Iglesias, tras jugar un partido contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. El compostelano tuvo que escuchar que le llamaran "maricón de mierda' tras disputar ese encuentro y lo denunció a través de sus redes sociales.

El futbolista es una de las voces más reivindicativas dentro del fútbol, tanto por la igualdad de sus compañeras en la liga femenina como de las causas sociales. Un episodio que motivó todo un movimiento en redes sociales y los aficionados del conjunto vigués hicieron un llamamiento para acudir a Balaídos con las uñas pintadas, como normalmente lleva Borja en los partidos.

En A vivir Galicia hemos querido abordar la violencia en el deporte, algo que lejos de abandonar los terrenos de juego está cada vez más presente. Lo hemos hecho con Esther Rey, madre de Raquel, una árbitra de apenas 14 años que ha tenido que escuchar todo tipo de insultos desde la grada. Reconoce que "ella sigue arbitrando con ilusión" y que los clubes "están empezando a tomar medidas", lo que muestra que hay cierta sensibilización.

Eso sí, quita el foco de los niños y las niñas: "son las familias las responsables de estos comportamientos" y recuerda que "en más de una ocasión he tenido que pararles los pies cuando hacían comentarios sobre mi hija".

"Los mecanismos de control desaparecen en recintos deportivos"

Jorge Sobral, experto en psicología del deporte, analiza con nosotros las causas de estos comportamientos y apunta a que "la homofobia está presente en la sociedad y, por tanto, también lo está en los recintos deportivos".

Este experto sostiene que "los mecanismos de control" que aplicamos en nuestras vidas "desaparecen" cuando estamos en un recinto deportivo