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Ecos do Sur denuncia abusos sexuales y laborales contra trabajadoras del hogar inmigrantes en A Coruña

La investigación de La Opinión A Coruña revela acoso sexual y explotación laboral en viviendas particulares

Natalia Monje, portavoz de Ecos do Sur

Natalia Monje, portavoz de Ecos do Sur

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A Coruña

Las trabajadoras del hogar, una voz históricamente silenciada, comienzan a hacerse oír en A Coruña. Un reportaje de Ana Carro publicado en La Opinión A Coruña, pone el foco en una realidad invisible: los abusos sexuales y laborales que sufren muchas empleadas del hogar, en su mayoría mujeres inmigrantes, que trabajan como internas en viviendas particulares.

Esta información fue abordada también en Hoy por Hoy A Coruña, donde la portavoz de la ONG Ecos do Sur, Natalia Monje, denunció una situación de desprotección estructural que afecta a cientos de mujeres en la ciudad.

Mujeres migrantes en situación de extrema vulnerabilidad

Según explica Natalia Monje, la gran mayoría de personas que trabajan en el empleo del hogar son mujeres y, dentro de este colectivo, una parte muy significativa son mujeres migrantes en situación administrativa irregular. Esta circunstancia las coloca en una posición de vulnerabilidad absoluta.

“Cuando llegan a España pueden pasar hasta dos años sin papeles. Hay personas que se aprovechan de esta situación para cometer todo tipo de abusos”, señala la portavoz de Ecos do Sur.

La ONG lleva más de seis años recogiendo testimonios de mujeres que han sufrido explotación laboral, malos tratos y agresiones sexuales en el ámbito doméstico, un espacio donde la inspección laboral apenas tiene acceso y donde los abusos permanecen ocultos.

Abusos laborales: jornadas interminables y salarios indignos

Entre los casos más habituales que atiende la organización se encuentran abusos laborales graves, como salarios de cinco euros la hora, jornadas de 24 horas, ausencia total de vacaciones y cargas de trabajo excesivas.

Muchas mujeres son contratadas como internas para el cuidado de una persona, pero terminan haciéndose cargo de toda la familia, sin descanso ni límites horarios. A esto se suman otras situaciones como limitación de movimientos, insultos, invasión de la vida privada o falsas acusaciones de robo.

Acoso y agresiones sexuales en el trabajo doméstico

Más allá de la explotación laboral, Ecos do Sur alerta de una realidad aún más dura: los abusos sexuales. Según los testimonios recogidos por la ONG, hasta un 20 % de las mujeres que acuden a la asociación han sufrido algún tipo de acoso sexual.

Estos abusos incluyen insinuaciones, tocamientos, presiones para mantener relaciones sexuales o incluso situaciones de coacción, como obligarlas a consumir alcohol con el empleador y su entorno. Aunque no es lo más habitual, la ONG advierte de que estos casos se repiten, especialmente entre mujeres internas y en situación irregular.

Miedo a denunciar y desconocimiento de derechos

Uno de los grandes problemas es el aislamiento. Las trabajadoras internas viven y trabajan en el mismo domicilio, lo que dificulta que puedan pedir ayuda o conocer sus derechos. Muchas solo se atreven a contar lo ocurrido años después, cuando ya han salido de esa situación.

Natalia Monje subraya que estas mujeres llegan a la ONG con un fuerte malestar psicológico y problemas de salud, consecuencia de años de presión, miedo y abuso continuado.

La ley protege a las víctimas, incluso sin papeles

Desde Ecos do Sur hacen un llamamiento claro: denunciar es seguro. La portavoz recuerda que la nueva Ley de Extranjería protege a todas las mujeres migrantes víctimas de violencia sexual, incluso si se encuentran en situación administrativa irregular.

“Durante el proceso judicial van a estar protegidas y obtendrán un permiso temporal de residencia”, explica Monje.

La ONG recomienda acudir primero a asociaciones especializadas o colectivos de trabajadoras del hogar, donde reciben acompañamiento jurídico, psicológico y social. Ecos do Sur cuenta con equipos multidisciplinares e intérpretes para garantizar una atención integral.

Regularización y derechos laborales

La ONG insiste también en que trabajar sin papeles no es un delito para la trabajadora, sino para quien la emplea sin contrato ni cotización. Por ello, las mujeres también pueden denunciar abusos laborales y reclamar sus derechos a través de vías legales como el SMAC, donde en muchos casos se logran acuerdos.

Una realidad que empieza a salir a la luz

El testimonio de estas mujeres y el trabajo de organizaciones como Ecos do Sur están permitiendo que una realidad silenciada durante años empiece a visibilizarse en A Coruña. Sacar a la luz estos abusos es un primer paso para proteger a las víctimas y evitar que otras mujeres pasen por las mismas situaciones.

 

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