La resaca de un partido bronco
El Dépor alegará tras reflejar el acta el lanzamiento de objetos desde la grada al término del partido. La provocación previa, clave.

El técnico racinguista reconoció ayer haber mentido en la previa del partido / Real Racing Club

A Coruña
El lanzamiento de objetos al terreno de juego tras el pitido final del Deportivo–Racing centra ahora la atención disciplinaria del encuentro, más allá de un partido ya marcado por la dureza del rival —“al límite del reglamento”, como había advertido Antonio Hidalgo— y por la expulsión de Mantilla tras una peineta al finalizar el choque. El colegiado Muñiz Muñoz reflejó en el acta que, una vez concluido el partido, se arrojaron bolas de papel, botellas de plástico parcialmente llenas y varios mecheros hacia jugadores del Racing, uno de los cuales impactó en el portero visitante Ezkieta, que no precisó asistencia médica.
Los hechos, junto a la conducta de Mantilla, serán analizados ahora por los comités disciplinarios de la RFEF y podrían acarrear una sanción al Deportivo, incluso con riesgo de cierre parcial o total de Riazor. No obstante, existe un precedente reciente que juega a favor del club coruñés: el Espanyol fue sancionado hace una semana con multa económica y apercibimiento de clausura tras el impacto de un objeto en el portero del Girona, sin consecuencias médicas.
El Deportivo trabaja ya en la preparación de alegaciones, al entender que existió una provocación previa que podría actuar como atenuante, en un expediente que será resuelto previsiblemente a lo largo de la próxima semana.
Túnel de vestuarios
Sin embargo, el acta no refleja nada de los sucedido en el pasillo a vestuarios, ni en el descanso, ni al término del encuentro. En el intermedio, varios testigos identifican a Andrés Martín como el autor de una agresión, dos collejas, a un miembro del staff del Deportivo.
Partido caliente
En la previa del encuentro, José Alberto, técnico racinguista, había denunciado la intención de calentar el partido "desde A Coruña". Preguntado por los motivos de esas manifestaciones, ayer el míster reconoció la falta de fundamento de esas acusaciones, explicando "eso forma parte de la salsa del fútbol". Unas declaraciones irresponsables en el ámbito de un partido de alto riesgo y que ya contaba con argumentos de sobra para considerarlo un encuentro de alta tensión. "Si he faltado al respeto, pido perdón" acabó por reconocer.




