"Para que el niño diga no, tiene que saber lo que le está pasando": Expertos alertan de que la mayoría de abusos a menores se producen en entornos familiares y pasan años ocultos
El juicio por abuso y prostitución de una menor reabre el debate sobre los fallos del sistema de protección

"Para que el niño diga no, tiene que saber lo que le está pasando": Expertos alertan de que la mayoría de abusos a menores se producen en entornos familiares y pasan años ocultos
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Lugo
La celebración durante los próximos días del juicio en Lugo contra una madre y un hombre acusados de inducir a la prostitución y agredir sexualmente a una menor vuelve a poner sobre la mesa una realidad que se repite demasiadas veces en silencio: la violencia contra la infancia.
Este sigue siendo un problema estructural, difícil de detectar y lleno de zonas oscuras. Los menores no siempre cuentan lo que les sucede porque ni siquiera tienen las herramientas para comprenderlo. El médico forense consultado explicaba que, en edades tempranas, las víctimas pueden llegar a normalizar comportamientos que constituyen maltrato o violencia sexual, sobre todo si quien agrede es una figura cercana.
En la mayoría de los casos, la violencia se produce en entornos que deberían ser seguros. Los datos son escalofriantes: el 50 % de los abusos se producen dentro de la familia, un 30 % en el entorno cercano y solo un 10 % de los agresores son desconocidos.
La portavoz de la plataforma feminista de Lugo, Ana Torrón, ponía sobre la mesa estas cifras para demostrar que hay una realidad repetida y silenciada que convierte a la infancia en un colectivo en riesgo de desprotección.
El psicólogo infantil Iván Pico insiste en que la falta de habilidades emocionales y de vocabulario hace que muchos niños no sepan identificar lo qué les ocurre. Y cuando empiezan a mostrar señales como la bajada en el rendimiento, cambios bruscos de conducta, aislamiento, o irritabilidad pueden confundirse con cambios propios de las diferentes etapas de la vida.
Una detección que sigue llegando tarde
La mayoría de casos se descubren no por señales psicológicas, sino por la aparición de lesiones físicas inexplicables, detectadas en urgencias, pediatría o servicios sociales. Y aun así, la infradenuncia sigue siendo enorme.
Sandra Piñeiro, presidenta de la Audiencia Provincial de Lugo, fue clara: “Estamos ante un fracaso colectivo”. Subrayó que la violencia contra la infancia no es un problema penal, sino social, ético y estructural. Y advirtió de que lo más preocupante no son los casos que llegan a las instituciones, sino los que nunca se denuncian.
Aun así, recordó que la justicia cuenta con herramientas para juzgar hechos revelados de forma tardía, algo habitual cuando las víctimas solo comprenden lo vivido al llegar a la edad adulta, y reconstruir la verdad histórica para transformarla en verdad procesal.
El papel de las redes: escaparate, riesgo y también oportunidad
En la mesa redonda organizada en Hoy por Hoy Lugo, el experto en tecnología Manolo Fernández alertó sobre la exposición prematura de los menores en entornos digitales. La hipersexualización, la ausencia de control y la facilidad de acceso a contenidos inadecuados facilitan que adultos con intenciones delictivas encuentren vías de contacto.
Aun así, señala que la tecnología también puede ser aliada: los nuevos marcos legales obligan a los fabricantes a incorporar controles parentales y limitar el acceso a contenidos para adultos.
La sexóloga Estefanía Fernández y la portavoz feminista Ana Torrón insistieron en que la única defensa real es educar a los menores desde edades tempranas para que sepan reconocer situaciones abusivas y puedan pedir ayuda sin miedo. "Para que el menor diga no, tiene que saber lo que le está pasando", resumieron.
Sara Meijide
Redactora de Radio Lugo




