La plaga que amenaza a la patata y cómo se está combatiendo en Galicia
La couza guatemalteca de la patata en Galicia evoluciona favorablemente y se mantiene bajo control en A Coruña

¿Qué es la couza Guatemalteca?
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A Coruña
La Consellería do Medio Rural continúa con el seguimiento de la couza guatemalteca de la patata, una plaga de cuarentena regulada a nivel europeo cuya presencia en Galicia se detectó por primera vez en 2015. Según explica Diana González, jefa del Servicio de Sanidad y Producción Vegetal, los datos actuales son positivos y permiten levantar restricciones en varias parroquias, aunque la vigilancia sigue siendo prioritaria.
Una plaga regulada a nivel europeo
La couza guatemalteca está incluida en el Reglamento Europeo 2018/2072, lo que obliga a aplicar medidas estrictas de control y erradicación. Se trata de un insecto mucho más agresivo que la couza común, con mayor capacidad de dispersión y que provoca daños graves en el tubérculo, dejando la patata completamente inservible para el consumo.
Desde su llegada a Galicia, la Xunta ha desarrollado una normativa específica y actúa en coordinación con el Plan Nacional de Contingencia, estableciendo medidas obligatorias en las zonas donde se detecta la plaga.
Zonas infestadas y zonas tampón
Cuando aparece la couza, el territorio se divide en zonas infestadas, donde está prohibido plantar patata, y zonas tampón, en las que el cultivo es posible bajo control y vigilancia.
En la provincia de A Coruña, la última resolución mantiene como zonas infestadas parroquias de los municipios de Abegondo, Carral y Fene. En el caso de Abegondo, la parroquia afectada es la propia Abegondo, mientras que en Carral lo son Cañas y Paleo. En estas áreas no se permite el cultivo de patata.
Alrededor de ellas se establecen zonas tampón que afectan a parroquias de Abegondo, Cambre, Carral, Cerceda y Culleredo. En Abegondo, por ejemplo, figuran como zonas tampón Cabanas, Cerneda, Figueroa, Mabegondo, Meangos, Montouto y Sarandós. En Carral se incluyen Quembre, Sergude y Tabeaio, que se mantienen por precaución aunque no se registran capturas desde hace tiempo.
Toda esta información está recogida en el Diario Oficial de Galicia y también disponible en la web de la Consellería do Medio Rural.
Qué ocurre cuando se detecta una captura
Cuando se detecta una couza en una trampa, se activa de inmediato el protocolo. Se revisan las declaraciones de cultivo, se avisa a los titulares de las parcelas afectadas y, si existen plantaciones, se ordena arrancar toda la patata, que debe ser destruida en una empresa autorizada.
La Xunta concede indemnizaciones para compensar a los agricultores por la patata destruida y, si es necesario, también se procede a la retirada de patata de siembra.
Prevención y vigilancia constante
En las zonas tampón se recomienda aplicar tratamientos fitosanitarios autorizados durante el periodo de tuberización, además de realizar obligatoriamente la declaración de las parcelas sembradas. La colaboración de los agricultores es clave, especialmente durante la recolección y el almacenamiento, para detectar cualquier síntoma sospechoso.
Actualmente, la Consellería cuenta con una red de 1.477 trampas en campo y 160 en almacenes, lo que permite controlar de forma continua la evolución de la plaga y evitar su expansión.
Un impacto económico que se ha logrado contener
En estos momentos, las explotaciones afectadas son mayoritariamente de autoconsumo, por lo que el impacto económico es limitado. Sin embargo, Diana González advierte de que la llegada de la couza a grandes zonas productoras como A Limia o Coristanco tendría consecuencias muy graves, ya que implicaría la prohibición de plantar patata durante al menos dos años.
Gracias a la vigilancia y al cumplimiento de las medidas, en el último año apenas se han registrado capturas, lo que confirma una evolución muy favorable.
Confianza en la erradicación
Desde la Consellería do Medio Rural se muestran optimistas y confían en que, manteniendo las medidas actuales y la colaboración ciudadana, la couza guatemalteca pueda erradicarse en Galicia en los próximos años.
El llamamiento final es claro: respetar la normativa, declarar las plantaciones y avisar ante cualquier síntoma extraño en la patata. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger el cultivo.




