Carles Marco y Javier Rodríguez, filosofía compartida antes del Leyma Coruña–Oviedo: “Cero especulación"
Los dos entrenadores compartieron impresiones antes del choque en Tirando de tres
A Coruña
La previa del partido de este sábado entre Leyma Coruña y Oviedo Baloncesto tuvo un tono especial en el programa Tirando de tres, donde Carles Marco y Javier Rodríguez compartieron micrófonos, recuerdos y una visión del baloncesto que, pese a vestir hoy banquillos distintos, sigue teniendo muchos puntos en común.
Ambos entrenadores coincidieron en Oviedo en una etapa anterior y esa relación personal se dejó notar en una charla distendida, marcada por el respeto mutuo y por una idea de juego muy definida. “Éramos un equipo”, recordó Marco sobre aquellos años, una etapa que ambos señalaron como clave en su aprendizaje y en la construcción de una identidad que aún hoy mantienen.
La conversación giró pronto hacia esa filosofía compartida: baloncesto agresivo, ritmo alto y ninguna especulación. “Defensas duras, contacto, no convivir con dejar tiros abiertos”, resumió Rodríguez, mientras Marco insistía en una idea que ambos consideran irrenunciable: “Intentar pasarnos bien el balón, jugar divertido, alegre y no especular en ningún momento”.
Más allá de los estilos, los dos técnicos coincidieron en la importancia de la coherencia entre idea y plantilla. Rodríguez puso en valor el trabajo del Leyma Coruña esta temporada, destacando su regularidad y su capacidad competitiva: “Ir 16-1 en esta liga es increíble. Compiten siempre, incluso en días no tan buenos, y eso es muy difícil”. Marco, por su parte, subrayó que el secreto está en “fichar jugadores que se puedan adaptar a ese estilo” y en entrenar cada día con la misma exigencia.
El partido tendrá también un componente emocional para Marco, que regresará a Oviedo ahora en un escenario muy diferente. El técnico del Leyma mostró su ilusión por conocer el Palacio de los Deportes, símbolo del crecimiento del club asturiano. “Pumarín era especial, generaba una tensión preciosa, pero el Palacio parece un pabellón magnífico”, señaló.
Rodríguez explicó lo que ha supuesto ese cambio para el club: más afición, mejores instalaciones y un salto estructural decisivo. “Pasamos de jugar con 1.000 personas a hacerlo con más de 4.000. Antes jugar en casa era un problema económico; ahora generamos recursos”, afirmó Juan Carlos Abad, responsable de comunicación del Oviedo, que también participó en el programa. De hecho, el encuentro contará con una importante presencia visitante, con unas 200 entradas ya ocupadas por aficionados coruñeses.
En lo deportivo, ninguno escondió la dificultad del choque. Marco advirtió de la competitividad del Oviedo Baloncesto y de su identidad como equipo “guerrero”, mientras que Rodríguez dejó claro que conocer bien al rival no facilita la tarea: “Saber cómo juega Carles no significa que sea fácil pararle”.
Amistad fuera, máxima exigencia dentro. Como resumió uno de los momentos más cómplices de la charla, citando el refranero gallego: “Amiguiño, sí; pero a vaquiña, polo que vale”. El sábado, en la pista, no habrá concesiones.




