Osasuna, contigo empezó todo
El Celta lograba su primera victoria de la temporada en El Sadar

Pablo Durán celebra un gol durante el Osasuna-Celta de Vigo / Juan Manuel Serrano Arce

Vigo
Domingo 26 de octubre de 2025. El Celta llegaba a Pamplona en descenso, casi colista, sin haber logrado ganar ni un solo partido, ni como local ni como visitante. Era la jornada 10 y los celestes eran víctimas de la “maldición del 1-1”. Y es que los de Claudio Giráldez repitieron ese resultado hasta casi batir un récord mundial. 1-1 en Son Moix contra el Mallorca y en Vallecas contra el Rayo. En Balaídos, se repitió en todos y cada uno de los partidos, exceptuando el debut contra el Getafe, que acabó con 0-2 para los de Bordalás. Betis, Villarreal, Girona, Atlético de Madrid y Real Sociedad se fueron de Vigo con un punto. La otra derrota que había sufrido el equipo de Giráldez fue contra el Elche en el Martínez Valero.
En la previa del Osasuna-Celta, Claudio había dejado claro que tocaba reaccionar y que había que intentar conseguir la primera victoria de la temporada. Ya se iba a cumplir el primer cuarto de Liga. Esas 10 primeras jornadas que suelen definir buena parte del resultado final.
No había empezado bien la jornada porque, el viernes, la Real Sociedad vencía al Sevilla y adelantaba al Celta. Afortunadamente, un gol del Oviedo en el minuto 96 evitaba un triunfo del Girona que podría haber metido colista a los celestes. Osasuna estaba tranquilo con sus diez puntos y no entraba en sus planes que el Celta fuese capaz de ganar en Pamplona. El Sadar estaba siendo, en el arranque de temporada, un estadio casi inexpugnable. Los de Lisci Le habían ganado al Valencia (1-0), Rayo (2-0) y Getafe (2-1). No pudo lograr el cuatro de cuatro porque un gol del Elche en el 93 logró arañar un punto para los de Sarabia.
Pero esa tarde cambió todo. El Celta fue capaz de vencer su primer partido de toda la Liga; fue, además, su primer triunfo a domicilio. También logró marcar más de un gol por primera vez y, por dos veces, remontó un resultado. Además, también se estrenaba con su primer gol a balón parado en una estrategia de córner y, lo más relevante, uno de los fichajes de mayor desembolso, Ferrán Jutglá, conseguía ver, por fin, portería. Y lo hizo por partida doble.
Fue un Celta más tímido, pero más compacto, que quiso menos el balón (apenas un 38%) y que se dedicó a tirar contragolpes hasta que, en el minuto 26, logró abrir la lata. Los de Giráldez consiguieron adelantarse con un gran gol de Ferrán Jutglá. El delantero hizo una gran conducción y, desde el borde del área, se sacó una gran definición de vaselina que sorprendió a Sergio Herrera.
Pero el de Giráldez era un equipo con dudas y con cierta ansiedad por la falta de victorias. Y eso se notó en el terreno de juego. Un despiste fatal en defensa acabó con un penalti claro de Manu Fernández a Budimir. El croata se encargó de poner el 1-1 en el marcador. Y, antes del descanso, un fallo en la marca en un córner le permitió a Budimir nuevamente rematar en el primer palo y poner el 2-1. Un resultado que volvía a complicar la vida al Celta porque no había sido capaz de marcar más de un gol en toda la temporada. En Pamplona, tenía que marcar otro más para empatar y dos más para ganar.
Pero ahí se vio la reacción de un equipo que necesitaba tener buenas sensaciones. Apretó más a Osasuna, fue más intenso en la presión y, cuando el rival comenzó a acusar el esfuerzo, los celestes atacaron con más intensidad la portería rival. Y así llegó el 2-2. Fue de estrategia. Un córner lanzado raso al primer palo que Borja toca de tacón y Jutglá empuja sorprendido a todos en boca de gol. Un 2-2 que hacía justicia y que metía otra vez al Celta en el partido. Era el minuto 70 y se abría un nuevo escenario.
Pero la fragilidad de los vigueses volvió a aparecer cuando mejor estaba el equipo. Un fallo de Aidoo acabó con penalti a favor de Osasuna. Era el minuto 79 y Budimir suele ser un especialista casi infalible. Pero esta vez falló. Su panenka se fue alta y, después de acariciar el larguero, salió por encima de la portería.
Lejos de firmar el empate, los de Giráldez fueron valientes. Iago Aspas, que había salido para jugar el último tercio de partido, comenzó a mover al equipo y a ver espacios que otros no ven. Y fue el de Moaña el que le dio un pase brutal a Pablo Durán para que el de Tomiño pusiese a prueba su velocidad. Llegó con ventaja al área e hizo una picadita que acabó en el fondo de la portería de Herrera. Fue el 2-3 y una victoria importante para alcanzar a los navarros en la clasificación y comenzar la remontada de resultados.
Fue un claro punto de inflexión. De un equipo que estaba en descenso y con una estocada, a un Celta que comenzó a sonreír y a quitarse la presión y la ansiedad. El único pero es que no fue un punto de inflexión para Ferrán Jutglá. Los de El Sadar son, hasta el momento, sus dos únicos goles de la temporada. Pero aun así, en Pamplona empezó todo.

Jacobo Buceta
Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998. Director de Hoy por Hoy Vigo desde 2008 y narrador de...




