Cholo, 49 años al otro lado del mostrador: la jubilación más querida de la Farmacia Tedín
En A Vivir las Rías entrevistamos a Cholo tras su jubilación

Cholo, 49 años al otro lado del mostrador
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A Coruña
A Vivir Las Rías tuvo esta semana un invitado muy especial. Una de esas personas que no solo dejan huella profesional, sino también humana. Tras 49 años detrás del mostrador de la Farmacia Tedín, Cholo se ha jubilado. Y con él no se va solo un farmacéutico, sino una figura imprescindible de A Coruña, un referente de cercanía, confianza y vocación.
Porque si algo ha demostrado Cholo durante casi medio siglo es que el verdadero carisma nace del trato humano. De escuchar, de acompañar, de estar ahí en los días fáciles y, sobre todo, en los difíciles.
Mucho más que una farmacia: un lugar de confianza
Durante estas casi cinco décadas, Cholo no solo dispensó medicamentos. Dispensó calma, consejos, apoyo y humanidad. Para muchos vecinos fue el primer lugar al que acudir ante un problema de salud, una preocupación familiar o una simple duda.
La farmacia, como se comentó en el programa, no es un negocio cualquiera. Es el primer escalón del sistema de salud, el lugar donde uno entra con prisas, con miedo o con dolor… y sale un poco más tranquilo. Y ahí estaba siempre Cholo.
De Cristino Álvarez a la familia Tedín: una vida adoptada
Cholo llegó a la farmacia hace 49 años, cuando aún estaba al frente Cristino Álvarez, una auténtica eminencia en A Coruña. Después llegarían los Tedín, que no solo lo ficharon: lo adoptaron. Y él se dejó querer.
Con libertad, confianza y trabajo en equipo, Cholo acabó convirtiéndose en el alma de la farmacia, siempre respaldado por compañeros y por una dirección que supo darle espacio para ser él mismo.
Valeria y las redes sociales: el salto generacional
Junto a él estuvo Valeria, segunda generación de la Farmacia Tedín y responsable del espectacular crecimiento en redes sociales. Lo que empezó “de cachondeo”, como ella misma reconoce, se convirtió en un fenómeno.
Instagram fue la ventana para que otras ciudades descubrieran lo que el barrio ya sabía:
- que Cholo es natural, cercano y auténtico.
- que no necesita guion.
- que conecta porque es real.
Hoy la cuenta supera los 58.000 seguidores, en menos de dos años de crecimiento explosivo, manteniendo siempre el mismo espíritu: humanidad, humor y confianza.
La despedida que emocionó a toda A Coruña
La jubilación de Cholo no fue discreta. Fue una auténtica apoteosis. Canciones, aplausos, lágrimas y un barrio entero entregado pese al temporal. Una despedida que dejó claro algo incuestionable: la gente lo quiere.
Tanto, que él mismo bromeó con que, en ese momento, podría haberse presentado a alcalde.
Valeria lo resume bien: “Era su momento. Aunque nos daba pena, se lo merecía”.
Anécdotas de farmacia que ya son historia
En 49 años, las anécdotas se cuentan por cientos:
El famoso “locutorio” en vez de colutorio.
Los supositorios que acababan provocando dolor de muelas.
Las compras de preservativos “por este ladito”.
Historias que hacen reír, pero que reflejan algo más profundo: la confianza absoluta de la gente.
No es casual que ya se esté hablando de un libro o, al menos, de una serie de reels con las mejores historias del mostrador.
Pandemia, solidaridad y vocación
Uno de los momentos más duros fue la pandemia. Cuando no había mascarillas, guantes ni gel, la Farmacia Tedín ayudó sin mirar a quién, donando material y colaborando con hospitales y residencias.
Un trabajo silencioso, poco visible, pero esencial. Y que hoy vuelve en forma de cariño.
¿Jubilación? Solo sobre el papel
Aunque Cholo haya bajado la persiana, no ha parado. Entrevistas, llamadas y nuevos proyectos sobre la mesa. Todo apunta a que seguirá apareciendo en redes, algo que Valeria (y medio Instagram) ya le ha hecho prometer.
El mensaje de Cholo: confiar en la farmacia
Antes de despedirse, Cholo quiso dejar claro algo muy importante: “Seguid confiando en la Farmacia Tedín”.
Porque el equipo continúa, la nueva generación está preparada y la esencia sigue intacta.
Cholo se despide del mostrador, pero no del cariño de A Coruña, ni de una comunidad que lo recordará siempre como lo que ha sido: una persona cercana, buena, sabia…
y alguien que siempre supo dar el consejo justo, cuando más se necesitaba.




