¿Deberían prohibirse las redes sociales a menores? Lo que dice la ciencia sobre su impacto en la salud mental
El debate sobre limitar el acceso a redes sociales a niños y adolescentes gana fuerza en España y en otros países

Curiociencia: ¿Deberían prohibirse las redes sociales a menores?
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A Coruña
En nuestra sección Curiociencia abrimos una ventana —o incluso botamos una hollada— a un tema que está ocupando titulares y generando un intenso debate social y político: la posible prohibición del acceso a las redes sociales a menores de edad, con especial atención a los más pequeños.
El Gobierno ha anunciado esta semana una propuesta que incluye sistemas obligatorios de verificación de edad en las plataformas digitales, con el objetivo de proteger la salud mental y el desarrollo de niños y adolescentes. La medida ha provocado reacciones encontradas, desde el respaldo de amplios sectores sociales hasta el rechazo frontal de las grandes tecnológicas.
Pero, más allá de opiniones e intereses económicos, surge una pregunta clave: ¿qué dice realmente la ciencia sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes?
Para analizarlo, como es habitual, contamos con el director de los Museos Científicos Coruñeses, Marcos Pérez Maldonado, en una conversación que pone el foco en la evidencia científica, las dudas existentes y los retos regulatorios.
¿Existe evidencia científica sólida sobre el daño de las redes sociales?
Cuando se habla de políticas públicas, una cuestión fundamental es si están respaldadas por datos científicos. Y aquí llega una sorpresa: no existe un consenso científico tan claro como muchas veces se da por hecho.
Según explica Marcos Pérez, la evidencia científica sobre el impacto directo de las redes sociales en la salud mental infantil y juvenil todavía es limitada. Se trata de un fenómeno relativamente reciente y complejo, en el que intervienen múltiples factores.
“Que no haya evidencia concluyente no significa que no exista un problema, pero sí que necesitamos más investigación antes de legislar solo desde la intuición”, señala.
Otros factores con más peso en la salud mental juvenil
Los expertos recuerdan que hay otros elementos con un impacto demostrado mucho mayor en la salud mental de niños y adolescentes que apenas aparecen en el debate público. Uno de ellos es la presión académica, especialmente en etapas como el Bachillerato.
A esto se suman factores sociales, familiares y económicos que influyen de manera decisiva en el bienestar psicológico de los jóvenes.
Redes sociales como refugio para colectivos vulnerables
Otro aspecto clave que suele pasarse por alto es que las redes sociales no son únicamente un entorno negativo. Para muchos menores pertenecientes a colectivos vulnerables —como jóvenes con discapacidad o con orientaciones sexuales minoritarias—, las plataformas digitales pueden convertirse en espacios de apoyo, comunidad y expresión que no siempre encuentran en su entorno inmediato.
“Para algunos chicos y chicas, las redes son una vía de escape y una forma de no sentirse solos”, explica Pérez.
Por eso, los expertos advierten de que una prohibición total sin matices puede tener efectos indeseados.
El verdadero problema: los algoritmos y la adicción digital
Uno de los puntos donde sí existe mayor consenso es en el papel de los algoritmos. Las redes sociales actuales están diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia del usuario, utilizando técnicas de estímulo constante, contenidos cada vez más intensos y una personalización extrema.
Este modelo puede derivar en:
- Exposición progresiva a contenidos más violentos o perturbadores
- Normalización de mensajes peligrosos
- Manipulación emocional y psicológica
- Riesgos asociados a la salud mental, incluido el suicidio
En varios casos de suicidio juvenil analizados, se ha detectado la presencia de contenidos que fomentaban conductas autodestructivas o trivializaban el daño psicológico.
¿Prohibir o regular? El paralelismo con el tabaco
Más que una prohibición absoluta, muchos científicos apuestan por una regulación estricta, similar a la aplicada al tabaco:
- Prohibición de acceso a menores
- Limitación de elementos “atractivos” o adictivos
- Control del diseño y presentación del producto
- Advertencias claras sobre los riesgos
La clave estaría en regular los algoritmos, exigir transparencia y limitar la exposición de menores a contenidos nocivos.
El reto de la verificación de edad y la protección de datos
Uno de los mayores obstáculos es el sistema de verificación de edad. Las opciones actuales plantean serios problemas:
- Uso de tarjetas de crédito
- Escaneo de documentos de identidad
- Captura de datos biométricos
Todo ello abre un debate crucial sobre privacidad, protección de datos y seguridad, especialmente cuando hablamos de menores.
Europa mueve ficha… y la batalla continúa
España no está sola en este debate. La Unión Europea también avanza hacia una regulación más estricta de las plataformas digitales, aunque el enfrentamiento con los gigantes tecnológicos es evidente.
La pregunta sigue en el aire:
¿Ganará el sentido común y el bien común, o el poder de los tecnoligarcas?
Desde la ciencia, la respuesta parece clara: regular con conocimiento, proteger sin demonizar y legislar con evidencia.




