Nace en A Coruña la Escuela de Cuidado y Salud: apoyo y formación para cuidadores de personas con Alzheimer
La Fundación Amador de Castro y Galzheimer Care lanzan en A Coruña la Escuela de Cuidado y Salud para orientar a cuidadores de personas con Alzheimer

Ana Díaz, presidenta de Galzheimer Care
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A Coruña
Cuidar a una persona con Alzheimer cambia la vida de una familia de un día para otro. Dudas, miedo, sobrecarga y un “duelo anticipado” suelen aparecer desde el primer diagnóstico. Con el objetivo de ofrecer orientación práctica y apoyo psicoemocional desde las primeras fases de la enfermedad, la Fundación Amador de Castro y Galzheimer Care han puesto en marcha la Escuela de Cuidado y Salud, un programa pensado para asesorar y acompañar a cuidadores.
La primera sesión de esta escuela se celebrará el próximo 24 de febrero en A Coruña, marcando el inicio de un espacio formativo destinado a mejorar la calidad de vida tanto de las personas enfermas como de quienes sostienen el cuidado día a día.
Un programa creado para responder a una demanda real de las familias
Según explicó Ana Díaz, presidenta de Galzheimer Care, la iniciativa nace tras la firma de un convenio con la Fundación Amador de Castro en diciembre, con un enfoque claro: apoyar a las familias con formación y acompañamiento emocional, complementando otros recursos que ya se gestionan en las primeras fases de la enfermedad.
La realidad es que muchas familias, especialmente aquellas que están en seguimiento en servicios de neurología, comparten las mismas preguntas:
- ¿Cómo organizar el cuidado diario sin que la vida se desmorone?
- ¿Cómo manejar las alteraciones de conducta?
- ¿Cómo repartir responsabilidades para que no recaiga todo en una sola persona?
- ¿Cuándo conviene recurrir a un centro de día o a apoyos externos?
- ¿En qué momento se plantea una residencia, uno de los grandes puntos de inflexión?
Alzheimer: mucho más que “perder la memoria”
Una de las ideas clave que destaca Galzheimer Care es que el Alzheimer no es solo un problema de memoria. Es una enfermedad que implica pérdida progresiva de capacidad funcional, más dependencia y, con el tiempo, un cuidado cada vez más exigente.
Esto impacta de forma directa en la dinámica familiar: el cuidado se suma al trabajo, a la crianza, a las obligaciones y al poco tiempo personal que queda. Y aunque al inicio suele existir buena voluntad compartida, con frecuencia ocurre algo conocido en muchas familias: surge un cuidador principal que acaba asumiendo casi todo.
La sobrecarga del cuidador principal: un riesgo silencioso
Cuando el cuidado se concentra en una sola persona, el desgaste se vuelve constante. Estrés mantenido, ansiedad, culpa, sensación de “no llegar” y agotamiento emocional pueden derivar en problemas de salud y en situaciones límite.
De hecho, cuando la familia se ve desbordada y sin herramientas, a veces se toman decisiones precipitadas, como un ingreso antes de tiempo, no porque sea lo mejor para el paciente, sino porque el entorno cuidador ya no puede más.
La Escuela de Cuidado y Salud busca justamente evitar ese colapso, ofreciendo estrategias concretas y un marco donde el cuidador se sienta acompañado.
Apoyo emocional y formación: lo que más se necesita (y lo que menos se encuentra)
Ana Díaz subraya una carencia recurrente: tras el diagnóstico, muchas familias se quedan sin una “segunda puerta” en el sistema sanitario donde alguien les explique cómo reorganizar su vida y afrontar lo que viene.
Los tratamientos farmacológicos actuales son limitados en su capacidad de cambiar el curso de la enfermedad, por lo que el foco —en la práctica— se coloca en el entorno: la familia. Y ahí es donde asociaciones y entidades sin ánimo de lucro cubren un vacío esencial.
El programa pone el acento en dos pilares:
- Conocer la enfermedad y sus fases para actuar con criterio en cada etapa.
- Sostener emocionalmente a los cuidadores, ayudándoles a identificar la sobrecarga, gestionarla y encontrar apoyo.
Un mejor cuidado también mejora el bienestar del paciente
Otro punto importante: el estado emocional del cuidador influye en el paciente. Cuando hay tensión en casa, cansancio extremo o un ambiente emocionalmente desbordado, la persona con Alzheimer puede mostrarse más agitada, lo que complica aún más el día a día.
Por eso, cuidar al cuidador no es un complemento: es una parte central del propio cuidado.
Galzheimer Care: cultura del cuidado y acompañamiento en Alzheimer
Galzheimer Care es una entidad sin ánimo de lucro que promueve la cultura del cuidado, especialmente vinculada a la enfermedad de Alzheimer. Con esta escuela, refuerza un mensaje claro: nadie debería transitar el cuidado en soledad, y mucho menos sin información, sin herramientas y sin soporte emocional.




