Mujeres punteras de la provincia de Lugo coinciden: la falta de referentes condena el futuro de las niñas en la ciencia
Rocío Muñoz, Cintia Folgueira, Rosa Romero y Ana Traseira conversan sobre la desigualdad en las carreras STEM en el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Mujeres punteras de la provincia de Lugo coinciden: la falta de referentes condena el futuro de las niñas en la ciencia
Lugo
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia la reivindicación, una vez más, pasa por la necesidad de tener referentes para lograr una igualdad real en este ámbito. En ello coinciden cuatro mujeres punteras y líderes en sus áreas: Rocío Muñoz, vicerrectora de tecnología de la UNED; Rosa Romero, directora de la EPSE en Lugo; Cintia Folgueira, bióloga y directora de proyectos de investigación; y Ana Traseira, ingeniera y directora de la UNED en Lugo. Todas se muestran convencidas de que para ellas fue fundamental contar en su infancia con apoyos que las impulsaron a llegar a donde están ahora.
En el caso de la que es a día de hoy directora de la Escuela Politécnica del Campus Terra en Lugo, su familia y sus profesores tuvieron mucho que ver con su inclinación hacia la ingeniería forestal. "No fue una decisión puntual", explica Romero, "sino que más bien tuvo que ver con el ambiente en el que viví a lo largo de toda mi infancia". Aunque "no había ningún universitario en la familia" recuerda que su abuelo "leía el periódico todos los días" y su madre "hacía esfuerzos por comprarnos libros".
Cree que fue trascendental la "suerte" que considera que tuvo en la escuela, al encontrarse con profesores que "incentivaron" su curiosidad. Esta característica también marcó la infancia de la investigadora Cintia Folgueira, que confiesa que su primer experimento fue "tratar de hacer que de unos huevos comprados en el supermercado naciesen pollitos". "Evidentemente fracasó", bromea, pero para ella fue "muy importante" que tanto en casa como en el colegio y el instituto "siempre" la animaron y motivaron.
En el caso de Ana Traseira, nació de forma similar su interés por la biología. Especialmente gracias a varios profesores que la inspiraron: "Siempre quiero darles el valor y la importancia que tienen, porque se lo merecen, porque supieron despertar en mí una vocación y conjugarla con mis habilidades en física, química y matemáticas".
Para Rocío Muñoz lo de los referentes fue fundamental y lo tenía en su propia casa. "Vengo de una familia muy normal, mi padre mecánico y mi madre ama de casa", cuenta, "pero sí que tenía dos hermanos mayores que despuntaban en las ciencias". Ella también demostró desde pequeña las mismas habilidades y siguió el camino que ya habían emprendido. Aunque al principio no tenía muy claro hacia qué ámbito dirigirse, fue "un profesor del antiguo COU" quien le hizo tirarse "a la piscina de la física".
Por estos motivos, las cuatro pueden asegurar desde la experiencia propia que tener referentes es imprescindible. Rosa Romero puntualiza, además, que esta necesidad se hace incluso mayor en en el ámbito de la tecnología, donde cree que el desconocimiento de las mujeres que han contribuido a este campo es "total". También considera especialmente importante impulsar estas sensibilidades entre las niñas del rural: "Si queremos un rural vivo, igualdad y educación deben ir de la mano", sentencia.
A pesar de todo, cree que la percepción de las mujeres en las carreras STEM empieza a cambiar, al echar la vista atrás y recordar como en sus inicios llegó a sufrir tratos "incluso degradantes". Rocío Muñoz destaca cómo esto se hace especialmente patente en las ingenierías y sobre todo en las empresas privadas. "Sí que creo que se hacen patentes esos techos de cristal, te das cuenta cuando al llegar arriba te encuentras con muchos clichés y comentarios que no proceden", apunta.
El ámbito de la investigación no se escapa a esa pérdida de talento femenino que se da cuánto más se asciende. "En los estudios universitarios las mujeres representan el 56%, mientras que las catedráticas son menos del 25%", explica con cifras Traseira, que cree que los datos demuestran que "todavía tenemos mucho que mejorar".
Lo corrobora Cintia Folgueira: "En la carrera y en el máster siempre fuimos mayoría mujeres, ahora que trato de formar mi propio grupo de investigación me encuentro con que la mayoría son hombres". Cree que "tenemos que empezar a reivindicarnos para que esto empiece a cambiar".
Un consejo
Las cuatro dejan un consejo para las niñas y, sobre todo, para sus familias y la comunidad educativa. Rosa Romero considera que "hay que llevar a las referentes a las aulas desde infantil" y "potenciar la curiosidad que todos los niños tienen de forma innata". Esa curiosidad es, a su entender, el "mejor motor para un futuro que necesita el talento de las niñas".
Cintia Folgueira coincide en que "no nos podemos permitir el lujo de perder todo lo que puede aportar la mitad de la población". A su vez, Ana Traseira pide que se "acompañe, motive y ayude" a las niñas que demuestran esa inquietud por descubrir e investigar en lugar de trasladar "el mensaje de que es demasiado difícil". "La ciencia es justicia social y futuro, y también debe tener rostro de mujer", añade.
Por su parte, Rocío Muñoz concluye que en muchas ocasiones esas referentes necesarias están "más cerca de lo que creemos" y constituyen la mejor herramienta para "romper los estereotipos que todavía existen". Anima a "potenciar la curiosidad y la seguridad" de las jóvenes que muestran interés por las ciencias o las ingenierías, porque "está demostrado que la mujer incorpora, además de conocimiento, otras sensibilidades, intuición y creatividad, tan necesarias en el ámbito de la investigación".