Cómo cuidar las manos y los labios en invierno: guía definitiva para evitar grietas, sequedad y sabañones
Si tienes las manos y los labios agrietados este invierno, esto te interesa (y mucho)

La Rebotica: Cómo cuidar las manos y los labios en invierno
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A Coruña
Cada invierno cometemos el mismo error: cuidamos la cara… y nos olvidamos de las manos y los labios.
Hasta que llega el frío de verdad.Hasta que el viento aprieta.Hasta que empiezan las grietas, la tirantez y ese escozor que ya no se va.
Y entonces sí: buscamos soluciones rápidas.
Pero lo cierto es que las manos y los labios son las zonas que más sufren en invierno. Están expuestas todo el tiempo, tienen menos protección natural y soportan cambios bruscos de temperatura que dañan la piel más de lo que imaginamos.
Si este año ya notas sequedad, piel levantada o incluso pequeñas heridas, todavía estás a tiempo de hacer un “plan rescate”.
¿Por qué en invierno se agrietan tanto las manos y los labios?
Aunque no vivas en una zona de frío extremo, el problema no es solo la temperatura.
Influyen varios factores:
- El viento constante.
- La humedad ambiental.
- Los cambios bruscos (del frío de la calle al calor de casa).
- El uso de jabones agresivos.
- El contacto continuo con detergentes, papel o cartón.
Además, tanto las manos como los labios tienen muy pocas glándulas sebáceas, es decir, generan menos grasa natural para protegerse. Resultado: pierden agua con facilidad y se deshidratan antes.
Manos secas en invierno: el error que casi todos cometemos
El primer problema suele estar en el jabón.
Esos jabones con mucha espuma y aromas intensos que usamos a diario suelen contener sulfatos agresivos. Limpian… sí. Pero también arrasan con la barrera protectora natural de la piel.
Cuando esa barrera se rompe, la piel pierde hidratación y empiezan las grietas.
¿Qué hacer?
Cambiar a jabones tipo SINDET o “pan dermatológico”.
Usar aceites limpiadores (oleogeles).
Evitar productos demasiado perfumados.
Tu piel lo va a notar en pocos días.
El segundo gran enemigo: lavar sin guantes
El detergente para platos está diseñado para eliminar grasa. Y lo hace muy bien.
Demasiado bien.
Si no usas guantes, cada lavado elimina también la grasa natural de tus manos. Y no solo al lavar platos: limpiar, manipular cartón o incluso cocinar puede resecar muchísimo.
La solución es sencilla: guantes siempre. No hay crema que compense un hábito agresivo diario.
Si ya tienes las manos muy castigadas: haz esto esta noche
Hay un truco que funciona especialmente bien cuando las manos ya están agrietadas.
Se llama técnica de oclusión:
- Aplica una crema nutritiva.
- Añade una capa fina de vaselina o manteca de karité.
- Ponte guantes de algodón.
- Duerme con ellos.
Actúa como una mascarilla intensiva nocturna y acelera muchísimo la recuperación.
Ojo con los sabañones: el contraste es el problema
En zonas húmedas son muy frecuentes.
El error más común: llegar con las manos frías y ponerlas directamente sobre la calefacción.
Ese contraste brusco puede desencadenar sabañones.
Mejor:
- Calentar las manos poco a poco.
- Masajear suavemente.
- Evitar cambios extremos de temperatura.
Labios agrietados: no todos los “cacaos” son iguales
Cuando los labios empiezan a cortarse, solemos usar cualquier bálsamo que tengamos a mano.
Pero hay diferencias importantes.
El cacao en barra
Hace efecto barrera. Es protector, pero no especialmente reparador.
El bálsamo labial
Tiene activos regeneradores e hidratantes más potentes. Es mejor como tratamiento.
Lo ideal:
Cacao durante el día (protección).
Bálsamo reparador por la noche.
Si tu labial lleva mentol o alcanfor, cuidado
Ese efecto refrescante puede parecer agradable, pero a largo plazo:
- Irrita.
- Deshidrata.
- Hace que necesites reaplicarlo constantemente.
Si sientes que “no puedes vivir sin tu cacao”, revisa la etiqueta.
Más herpes en invierno (y un error muy común)
El frío favorece los brotes de herpes labial.
Y todavía hay quien aplica alcohol para “secarlo”.
Error.
El alcohol solo irrita más la lesión.Lo correcto es usar productos específicos que acorten el brote y favorezcan la cicatrización.
Y por favor: no compartas labiales.
El detalle que casi nadie cuida: protector solar en las manos
Aunque sea invierno.
Las manos envejecen antes que el rostro. Y si utilizas lámparas UV para manicura, todavía más.
Un poco de protector solar puede evitar manchas que después son difíciles de tratar.
La clave no es reparar, es prevenir
El gran problema es que empezamos a cuidar manos y labios cuando ya están dañados.
La prevención es mucho más sencilla:
- Jabón suave.
- Guantes.
- Hidratación diaria.
- Tratamiento intensivo puntual.
- Evitar cambios bruscos de temperatura.
Son pequeños gestos que marcan una gran diferencia.
Porque en invierno no solo la cara necesita atención.Tus manos y tus labios también cuentan la historia de cómo te cuidas.
Y todavía estás a tiempo de hacerlo mejor.




