Educación e igualdad en carnaval: expertos alertan del impacto de los disfraces con estereotipos
La tendencia siguen siendo a trajes "sexys" para ellas e hipermasculinizados para ellos

Educación e igualdad en carnaval: expertos alertan del impacto de los disfraces con estereotipos
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Lugo
El carnaval es sinónimo de diversión, colorido y alegría. También de rebeldía, originalidad y retranca, un momento del año en el que todo mortal puede ser lo que quiera. Las normas no existen, ¿o sí?
Los mitos del amor romántico siguen perpetuando estereotipos de género que se ven reforzados con disfraces tradicionales que separan las mal llamadas cosas de chicas de las de chicos.
Coincidiendo con la resaca de San Valentín y en pleno Entroido, la portavoz de la plataforma feminista y colaborada de esta casa en el espacio 'Muller tiñas que SER', Ana Torrón y la profesora de Filosofía Isabel Sánchez analizaron cómo estos estereotipos continúan presentes entre la juventud, a pesar de vivir en una sociedad que, en teoría, presume de avances en igualdad.
Ambas coinciden en que muchos adolescentes siguen repitiendo patrones heredados: la idea de que existe una "media naranja", la creencia en la predestinación amorosa, la asociación entre celos y amor, o la necesidad de cumplir etapas marcadas por la presión social.
Frases como "ya deberías tener pareja" o "ya deberías haber vivido tu primera relación sexual" marcan un calendario social que coloca sobre los hombros de las mujeres una presión social tan elevada que terminan por llegar a desarrollar un "síndrome de Estocolmo" y anteponen lo que se piense de ellas a lo que realmente necesitan.
La filósofa advirtió que estas expectativas generan frustración, relaciones insanas y, en algunos casos, normalización de conductas abusivas.
Roles de género, disfraces y socialización desde la infancia
El carnaval se convirtió en una excusa perfecta para hablar de cómo se siguen reproduciendo estereotipos desde edades muy tempranas. Princesas "sexys", caballeros "rescatadores", disfraces hipersexualizados y presión estética que crece entre niñas y preadolescentes incluido el fenómeno de las "Sephora Kids".
Para Torrón y Sánchez se alimenta un modelo de feminidad ligado a la apariencia, la dependencia afectiva y la complacencia impropio para el siglo XXI.
No se trata de prohibir disfraces, coinciden, sino de no imponer narrativas en las que ellas esperan ser rescatadas y ellos deben hacerlo. Un mensaje que se refuerza en series, películas, literatura juvenil e incluso en productos culturales como la novela romántica o la 'romantasy', que muchas adolescentes consumen masivamente.
Retroceso generacional
Se supone que la sociedad iría mejorándose a si misma. Conquistando hitos que le permitiesen corregir errores del pasado, pero podríamos estar ante la primera generación que retrocede, en muchos aspectos, a la anterior.
Los expertos alertan de una regresión de mentalidades en parte de la juventud. Para Sánchez‑Corral, el problema no está en la adolescencia en sí, sino en que "las formas de educar no han cambiado tanto como creemos". Aunque la sociedad avanza, los patrones que se transmiten en casa siguen reproduciendo desigualdades.
La profesora reivindicó el papel del profesorado y de las comisiones de igualdad en los centros educativos, donde se realizan talleres, teatro, debates y contenidos específicos para contrarrestar estas creencias. "La clave es que las chicas se vean como personas completas, sin depender del amor para definirse".
Es una responsabilidad colectiva el enseñar a las nuevas generaciones que no necesitan medias naranjas, sino herramientas para ser autónomas, libres y seguras. "La vida no es en blanco y negro. Es de colores. Y el amor no puede ser excusa para soportarlo todo", concluyeron.
Sara Meijide
Redactora de Radio Lugo




