El sector del mar agoniza en Arousa: Pide que la ría sea declarada “zona catastrófica” y que el Gobierno los exima del pago de la Seguridad Social
Con una mortalidad del 100 % del marisco en varias zonas productivas próximas a la desembocadura del Ulla, solicitan a la Xunta “axudas inmediatas porque o marisqueo estase acabando”
Nada de lo escuchado hoy es nuevo. El sector marisquero y bateeiro volvió esta mañana a exhibir unidad frente a lo que ellos califican como situación “agónica e crítica”. Al igual que ya pasó en el año 2023, solicitan que la ría de Arousa sea declarada “zona catastrófica” ahora denominada “zona afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil” (ZAGEPC) por las riadas de las últimas semanas.
El sector explica que en bancos marisqueros como los de Carril (Vilagarcía) la mortandad del marisco es del 100% y urge a la Consellería do Mar celeridad en los muestreos oficiales que empezaron hoy. Aseguran que nadie es responsable de que lloviese tanto, pero las últimas riadas dejaron arrasadas las zonas productivas más próximas a la desembocadura del Ulla. La almeja babosa o el berberecho, por ejemplo, murió todo. Y el sector bateeiro asegura que todavía no pueden cuantificar las pérdidas totales pero dicen que un 25 % del mejillón también ya está muerto. “A característica máis importante da situación actual e futura das rías é que as súas augas interiores tardan un 240% máis en renovarse e con tendencia ascendente dun 10% por década”, dicen.
Hubo días, argumentan, que la salinidad del agua bajó de un 20 a 0 en cuestión de horas y culpan a la Xunta de Galicia de no tener un protocolo de vaciado de embalses, que en el caso de Arousa, el agua que les afecta es la que baja del embalse de Portodemouros, en Vila de Cruces. Esto se junta al escaso relevo generacional en el mar que complica aún más el futuro del sector y la situación económica de las cofradías es límite caso de Vilanova, A Pobra o Cabo de Cruz (Boiro) con recortes en sus plantillas o aplicación de ERES. “A crise actual pode levar ao peche de cofradías, ao abandono da actividade marisqueira, á perda dos permex e a posible perda das concesións”, explica Juan José Rial Millán, patrón mayor de A Illa de Arousa.
El objetivo ahora pasa por salir igualmente a faenar y recuperar todo lo perdido. “Isto é como nunha empresa cando un incendio arrasa unha nave e hai que empezar todo de novo pero que nadie dude que nos recuperaremos”, dice el patrón mayor de Carril, Javier Quintáns que cifra entre 500 y 600 las familias que viven de su trabajo en esta zona del litoral gallego. En Carril, los viveros representan un 98 % de todos los que hay en España y “nunca pedimos axudas” así que es el momento de que “miren para nós e se preocupen porque temos o 32 % da facturación da ameixa de toda Galicia”, dice Quintáns. Para evitar una fuga masiva de trabajadores del mar, desde la agrupación de mariscadores de Carril piden a la consellería medidas económicas urgentes ya no solo para “tirar os próximos meses, senón porque hai moita xente que se vai a ir do mar a traballar a outros sitios. Esto é insostible”, asegura la presidenta María Porto.
El BNG se reunió minutos antes con el sector
Minutos antes de esta comparecencia, la parlamentaria del BNG Montse Prado y concejales del partido en Vilagarcía se reunieron con el sector en la Cofradía de Pescadores de Carril. Prado aseguró que hay que “poñerse do lado do sector e solucionar problemas estructurais porque istó non é nada novo”. A parte un protocolo de vaciado de embalses, los nacionalistas piden también un seguro colectivo por mal tiempo (como si lo tiene la agricultura) y plantaciones públicas o públicas – privadas porque tal y como aseguró el patrón mayor de Carril “a semente que hai non vai a chegar para todos os productores”.